El precio del petróleo vuelve a encender las alarmas en los mercados internacionales. El barril de Brent Crude Oil, referencia en Europa, ha superado de nuevo la barrera psicológica de los 100 dólares en las primeras horas de la jornada, muy lejos de los cerca de 72 dólares a los que cotizaba antes del estallido del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.
El crudo europeo llegó a amanecer ligeramente por debajo de esa cifra, pero pronto retomó la tendencia alcista hasta situarse cerca de los 101 dólares por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, se mueve en torno a los 96 dólares.
La nueva escalada del petróleo está directamente ligada a la crisis en el Estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más importantes para el suministro energético mundial. El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, ha respaldado mantener el bloqueo del paso marítimo como respuesta a los ataques militares lanzados por Washington y Tel Aviv contra el país persa.
Por esta estrecha vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se transporta por mar en todo el mundo, además de grandes volúmenes de gas natural licuado y fertilizantes. La reducción del tráfico y los ataques a petroleros en la zona han generado una fuerte incertidumbre en el mercado energético.
Ante el riesgo de una crisis de suministro, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha autorizado temporalmente la compra de cargamentos de petróleo ruso que ya se encuentran en tránsito marítimo, pese a las sanciones impuestas a Rusia por la guerra de Ucrania. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que la medida busca ampliar el suministro disponible sin generar ingresos adicionales significativos para Moscú.
A esta decisión se suma la intervención de la Agencia Internacional de la Energía, que ha anunciado la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor operación de su historia. Estados Unidos aportará cerca de 172 millones de barriles.
El nerviosismo energético ya se refleja en los mercados financieros. Las bolsas asiáticas han cerrado la jornada con caídas generalizadas —incluyendo el Nikkei 225 y el Hang Seng Index— mientras que las plazas europeas apuntan a una apertura en negativo. En España, el IBEX 35 cerró la última sesión con un descenso superior al 1%.
La situación podría empeorar si el bloqueo en Ormuz se prolonga. La Organización Marítima Internacional ha convocado una reunión extraordinaria para analizar el impacto de la crisis sobre el transporte marítimo global y la seguridad de las rutas energéticas. Mientras tanto, la volatilidad del petróleo sigue siendo uno de los principales focos de preocupación para la economía mundial.