El Gobierno de España ha cargado con dureza contra la decisión de Israel de ordenar la evacuación de amplias zonas del sur de Líbano, una medida que considera “ilegal, injustificada y totalmente desproporcionada”.
En un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, el Ejecutivo denunció que la orden de desplazamiento de población civil al sur del río Zahrani vulnera el derecho internacional y agrava una crisis humanitaria ya muy deteriorada.
La reacción llega después de que el ejército israelí ampliara las zonas afectadas por la evacuación, extendiendo la orden más allá del río Litani y afectando ahora a áreas situadas al sur del Zahrani, lo que implica a miles de civiles en una región ya golpeada por los bombardeos.
Ante esta situación, el Gobierno español ha exigido el cese inmediato de estas acciones militares y ha reclamado el respeto a la soberanía e integridad territorial de Líbano.
Además, Madrid ha anunciado un nuevo paquete de ayuda humanitaria de nueve millones de euros destinado a aliviar el impacto del conflicto y atender a la creciente crisis de desplazados en el país.
Al mismo tiempo, España también ha condenado los ataques lanzados por el grupo chií Hezbolá y por Irán contra territorio israelí, advirtiendo de que estas acciones “indiscriminadas” pueden alimentar una nueva espiral de violencia en la región.
La escalada se intensificó después de que Hezbolá anunciara la llamada Operación Paja Devorada, con el lanzamiento de misiles contra bases militares israelíes.
En paralelo, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha iniciado una ronda de contactos diplomáticos con varios países de Oriente Próximo —entre ellos Arabia Saudí, Qatar, Omán y Bahréin— con el objetivo de impulsar iniciativas que permitan rebajar la tensión y abrir la puerta a una salida negociada al conflicto.