Se busca… ¿Dónde se encuentra hoy ese partido histórico que fue grande?
¡Qué forma de denigrar unas siglas que nos acompañaron durante décadas desde el 28 de octubre de 1982 y que se han ido diluyendo como un azucarillo en una «sucia agua estancada» durante casi una década!
Recuerdo la algarabía y el entusiasmo con que muchos cantaron y se quitaron las telarañas que sentían, surgiendo toda clase de cantautores, rapsodas y voceros de libertades por todas partes.
Los grupos que, con las letras de sus canciones, nos adentraban en los nuevos tiempos, hoy obsoletas, pero añoradas por quienes fueron los fieles votantes de entonces.
Personas con preparación, estudios, titulaciones ciertas y mucha voluntad de hacer que sus ideas mejorasen la vida de los ciudadanos. Vivíamos bien, crecimos en proyectos y no vivíamos a golpe de escándalos diarios por delitos comprobados y sin dimitir por estar bajo los paraguas de sus agradecidos «adeptos».
Aquellos históricos, llenos de entusiasmo, que llegaron al poder con ganas de cambiar leyes y reformar conceptos, pero que, a su vez, se comprometieron con el cumplimiento de la Constitución que firmaron entre todos los que fueron auténticos personajes de aquellos tiempos y que han pasado a la historia.
Además de respetar la unidad de España, o país, como dicen los actuales seguidores de este nuevo partido de hoy, valiéndose de aquel que está totalmente desfigurado con respecto al auténtico PSOE con el que vivimos una transición ejemplar con todos los demás partidos, pues fuimos capaces de respetar lo que se pactó.
Pero aquel fatídico día, tras aquella cortina que tapaba las cajas con papeletas falsas a favor de un individuo y que, a pesar de ser descubiertos con falsedades, nos arrastró al caos y al despilfarro mal gestionado por quienes nos venían a gobernar, y no precisamente a todos los ciudadanos españoles.
Aquellas personas comprometidas y respetuosas con sus conceptos e ideas firmes, esas personas denominadas históricas, han ido desapareciendo o se metieron en su cocoon, para que sus rostros no se mezclasen con los de los falsarios creadores de ese nuevo partido que se valió de las históricas siglas para coger el codiciado sillón.
Está visto que en los españoles de hoy reina la cobardía y el miedo a perder una libertad, esa que, en verdad, no existe, que es solo un espejismo desdibujado de aquella y que nos venden hoy unos representantes sin escrúpulos.
¡Qué peligrosos son los estómagos agradecidos, que por no perder su estatus se arrodillan ante sus superiores, aun a sabiendas de que esas imposiciones son injustas y perniciosas para los ciudadanos exentos de adoración a esas siglas, y que, bajo ese dominio infausto, apalean a los ciudadanos día a día en sus sacrificadas vidas, con impuestos altos y prohibiciones según les convengan, llenándonos de inseguridades y demasiadas frustraciones!
No os dejéis engañar: solo os alimentan con falsas promesas, además de convertirnos a todos en ciudadanos de segunda o tercera, menos a la comunidad que les puso la bota en la cabeza para que su enfermizo jefe, lleno de ego y amor al dinero de los demás, al carecer de conciencia, nos metiera a todos en una gran patera y nos lanzase a mar abierto, sin motor y sin remos.
Hoy España ha perdido esplendor, credibilidad, y lo que vendemos a otros países es inseguridad y falta de confianza. Europa no nos cree y nos tiene de lado; no les representamos ningún valor, pero, siendo la puerta de Europa, les creamos estupor y sorpresa, y permanecen a la expectativa, pues les generamos una enorme desconfianza.
Cuando la mediocridad de los que deben poner freno no les deja hacerlo por su propia cobardía, unos y otros serán los culpables de la degradación de esa piel de toro que, de tanto pisarla o pisotearla, han manchado de norte a sur con sus sucias huellas.
Nos están dejando sin raíces, sin moral, sin esas costumbres que eran solo nuestras señas de identidad y, lo peor de todo, algunos pretenden dejarnos sin vergüenza.
Ahora muchos presidirán procesiones en Semana Santa solo para dejarse ver, dando testimonio con su vacía presencia.
Han pretendido matar los sentimientos de todo un digno pueblo, pero los españoles, esos que quedan, ya no votarán jamás a esas falseadas siglas con las que se taparon y que no eran.
¡Nos mintieron a todos!
Ridiculizan a toda España haciendo hincapié en lo que nos pueda ofender. Es denigrante cómo ensalzan lo que no nos representa en absoluto, pisoteando nuestras creencias una y otra vez.
Y todos tragamos la hiel de la impudicia y la avaricia desenfrenada de unos seres sin conciencia.
No merecen ni piedad ni perdón. Está visto que odian al país que, creyéndoles, los subió al pódium sin saber que mintieron con total frialdad.
Seamos fieles a nuestros valores. Fuera la mentira y el desprecio junto al despotismo.
Robar es detestable, pero robar a tu propia gente, a tus ciudadanos, demuestra una falta de catadura moral en total descomposición y podredumbre.
Algunos se preguntan: ¿dónde se encuentra esa línea que separa la luz de la oscuridad?
La respuesta es sencilla.
¡En la conciencia!