El precio del petróleo ha arrancado la jornada al alza tras una nueva oleada de ataques sobre Irán y las crecientes dificultades para atravesar el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más estratégicos del planeta para el transporte de energía. La tensión geopolítica vuelve así a sacudir a los mercados internacionales.
Antes de la apertura de las bolsas europeas, el barril de Brent —referencia en Europa— subía un 1,6% hasta los 83,81 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, avanzaba un 3,2% hasta los 77,07 dólares. La subida refleja el nerviosismo de los inversores ante cualquier amenaza a las rutas energéticas del Golfo Pérsico.
La incertidumbre también se deja sentir en los mercados bursátiles. Los futuros de las bolsas europeas apuntan a caídas moderadas en la apertura, con la excepción de Londres, que podría iniciar la jornada en positivo. En la sesión anterior, el Ibex 35 logró recuperar terreno con una subida del 2,49%, hasta los 17.487 puntos, tras varios días de fuertes pérdidas.
Además del petróleo, el precio del gas también está reaccionando al conflicto. Los futuros del gas en el mercado holandés —referencia en Europa— registran subidas superiores al 5%, después de haber caído casi un 10% en la jornada anterior, reflejando la enorme volatilidad del mercado energético.
En el centro de todas las miradas está el estrecho de Ormuz, una estrecha vía marítima situada entre Irán y Omán por la que pasa cerca de una quinta parte del petróleo y del gas que se consume en el mundo. Cada día circulan por este punto alrededor de 20 millones de barriles de petróleo, además de una parte clave del comercio mundial de gas natural licuado.
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de atención de la economía global, y reaparece la pregunta de qué ocurriría si su cierre se prolongase en el tiempo.
La EIA estima que el 84% del petróleo crudo y condensado y el 83% del GNL que cruzaron el estrecho de Ormuz en 2024 se dirigió a los mercados asiáticos. China, India, Japón y Corea del Sur fueron los principales compradores de crudo, lo que representa un 69% combinado de todos los flujos de petróleo crudo y condensado de Ormuz en 2024.
En esta línea, Estados Unidos importó en 2024 aproximadamente 0,5 millones de barriles de petróleo crudo y condensado de países del Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz, lo que representa aproximadamente el 7% de las importaciones totales de petróleo crudo y condensado del país norteamericano.
Pese a la importancia global de esta ruta, España tiene una exposición relativamente limitada. Según el Gobierno, solo alrededor del 5% del petróleo y el 2% del gas natural licuado que llegan al país pasan por el estrecho de Ormuz, gracias a la diversificación de proveedores energéticos que mantiene el sistema español.