La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha reavivado el debate sobre si el conflicto podría tener consecuencias directas para Europa y, en particular, para España. Más allá de los efectos económicos —como el posible encarecimiento del petróleo o las tensiones comerciales— surge la duda de si Teherán o alguno de sus aliados podría amenazar territorio europeo.
Irán cuenta con el arsenal de misiles “más grande y diverso” de Oriente Medio, según el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS). El país dispone de miles de misiles balísticos y de crucero diseñados para atacar objetivos a gran distancia, lo que lo convierte en una de las principales potencias misilísticas de la región.
Antes del inicio del actual conflicto, se estimaba que Irán poseía alrededor de 3.000 misiles balísticos con alcances teóricos que oscilan entre los 300 y los 6.000 kilómetros. Sin embargo, en la práctica la mayoría de estos proyectiles no superan los 2.000 kilómetros de alcance, y algunos sistemas no tripulados pueden llegar a unos 2.500 kilómetros.
Esta distancia es clave para evaluar una posible amenaza sobre Europa. Entre Teherán y Madrid hay aproximadamente 4.800 kilómetros, mientras que desde el oeste de Irán hasta el sur de España hay algo más de 3.500 kilómetros, lo que sitúa a la península fuera del alcance de la mayoría de los misiles iraníes actuales.
En los últimos años, la estrategia militar iraní no se ha centrado tanto en ampliar el alcance de sus misiles como en mejorar su precisión, velocidad y capacidad para superar sistemas de defensa aérea. Esta evolución tecnológica busca aumentar su eficacia en escenarios regionales, especialmente en Oriente Medio.
Entre los misiles más destacados del arsenal iraní figuran modelos como el Shahab-1 y el Fateh-110, con alcances de unos 300 kilómetros; el Qiam o el Zolfaghar, que rondan entre los 700 y 800 kilómetros; y sistemas de mayor alcance como el Ghadr, el Emad o el Sejil, capaces de llegar a unos 2.000 kilómetros. Estos proyectiles han sido diseñados principalmente para objetivos en Oriente Medio, como Israel o bases militares en la región.