Personal del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) retiró durante la madrugada del 22 al 23 de enero material de la vía tras el siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 46 personas y más de 120 resultaron heridas, según confirma la Guardia Civil.
El material retirado fue trasladado a la base de mantenimiento de Hornachuelos, donde se realizaron pruebas sin autorización ni aviso a la jueza instructora. La Guardia Civil advirtió en un correo enviado a Adif que no se debe intervenir en las soldaduras sin autorización previa, mientras continúan las investigaciones sobre las causas del accidente.
La jueza de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montoro, plaza número dos, emitió el 10 de febrero una providencia en la que requiere a Adif que «se abstenga de realizar cualquier operación tendente a la extracción y traslado del material relacionado y de interés para la instrucción de la causa» y que practique cualquier prueba únicamente con autorización judicial. Además, solicita la restitución inmediata del material bajo apercibimiento de incurrir en responsabilidad penal.
En su declaración, el responsable de la base de Hornachuelos confirmó que recibió «orden verbal del jefe de Área de Adif» para retirar cupones de riel, incluyendo soldaduras, entre la noche del 22 y madrugada del 23 de enero. Según indicó, los ensayos realizados no fueron destructivos, aunque no informó del alcance a los investigadores.
En el primer informe de la Benemérita se plantean varias líneas de investigación sobre la tragedia de Adamuz:
El informe aclara que ninguna hipótesis puede ser confirmada ni descartada todavía.
Los investigadores revisan dos posibles fallos críticos:
El 3 de febrero se precintaron y registraron todas las soldaduras retiradas por Adif para garantizar su custodia judicial. Además, se analizan los datos de tensión en los circuitos de vía para establecer el momento exacto de la rotura.
La investigación también examina el estado general del tramo Guadalmez-Córdoba, incluyendo traviesas, balasto, clips y soldaduras, así como la documentación de las últimas actuaciones de mantenimiento. Esto permitirá determinar si el accidente se debió a un carril defectuoso, una soldadura fallida o problemas estructurales en la vía.
Hasta el momento, ninguna de las hipótesis puede confirmarse ni descartarse, mientras la jueza mantiene bajo custodia judicial todo el material crítico y advierte a Adif de posibles responsabilidades penales si se manipula de forma indebida.