El tenis mundial vive un momento apasionante. En lo más alto, un nombre vuelve a marcar diferencias: Carlos Alcaraz. El jugador murciano no solo mantiene el número uno del mundo, sino que ha logrado ensanchar la brecha con su principal perseguidor, el italiano Jannik Sinner, tras un inicio de temporada sencillamente impecable.
El título conquistado en Doha, un torneo de categoría ATP 500, ha reforzado su posición de privilegio. Pero más allá de los puntos, lo que transmite el español es una sensación de autoridad, de confianza plena en su juego y de hambre competitiva constante.
Alcaraz ha comenzado 2026 con una energía arrolladora. Tras levantar el trofeo en el Abierto de Australia —completando así su colección de Grand Slams—, el murciano volvió a brillar en Doha. Allí no solo ganó el torneo por primera vez, sino que firmó un arranque de curso impecable con un 12-0 en partidos oficiales.
El triunfo en Catar le permitió sumar 400 puntos clave, mientras que Sinner, eliminado antes de las semifinales, apenas pudo añadir 100. El resultado es claro: Alcaraz alcanza los 13.550 puntos, con una ventaja de 3.150 sobre el italiano. Una diferencia considerable justo antes de la exigente gira estadounidense de Masters 1.000 en Indian Wells y Miami.
Además, el español inicia su semana número 60 como número uno del mundo. Está a solo seis semanas de igualar el registro que firmó Sinner en lo más alto. Si mantiene este ritmo, no solo podría alcanzarlo, sino superarlo antes de la temporada de tierra batida.
Lo más llamativo no es únicamente la distancia en el ranking, sino la sensación de madurez competitiva. Alcaraz ya no depende de momentos puntuales de inspiración; su juego es sólido, consistente y tácticamente inteligente.
Mientras Alcaraz y Sinner protagonizan el gran duelo generacional, el resto del circuito observa desde cierta distancia. Novak Djokovic y Alexander Zverev continúan ocupando la tercera y cuarta plaza, respectivamente, aunque lejos de la pelea inmediata por el número uno.
En clave española, también hay motivos para el optimismo. Alejandro Davidovich escala hasta el puesto 14, consolidándose entre los mejores. Jaume Munar, Roberto Bautista y Carlos Taberner se mantienen dentro del Top 100, mientras el joven Rafael Jódar continúa su progresión hacia la élite.
En el circuito femenino, la bielorrusa Aryna Sabalenka sigue liderando con autoridad el ranking WTA, con una ventaja amplia sobre Iga Swiatek y Elena Rybakina. Entre las españolas, Jessica Bouzas y Cristina Bucsa mantienen posiciones estables, mientras Paula Badosa atraviesa un momento complicado por sus problemas físicos.
Pero ahora mismo, el foco principal del tenis mundial apunta hacia un lugar muy concreto: el dominio de Alcaraz. Su regularidad, su capacidad de adaptación y su ambición lo han convertido en la referencia absoluta del circuito. Y todo indica que lo mejor, todavía, está por venir.