El editor del periódico digital Fuentes Informadas, José Antonio Hernández, ha presentado este pasado viernes ante la directora general de la Guardia Civil una denuncia por «abuso de autoridad en el ejercicio del cargo» contra el guardia civil de Madrid que le impidió, sin causa legítima, desarrollar su trabajo profesional.
El abuso y trato humillante contra el periodista se produjo tras la detención en la tarde del pasado día 12 de un peligroso atracador en Mejorada del Campo. El agente, además, se inventó contra él una falsa denuncia por desobediencia.
La denuncia contra el guardia es, también, por «una falta grave de obstaculización al ejercicio de derechos fundamentales» y por «grave desconsideración con los ciudadanos en el desarrollo de sus funciones».
En la denuncia se pide a la directora general que incoe un parte disciplinario, se nombre un instructor y se pida la grabación de las cámaras de vigilancia que pudiera haber en la zona para que quede constancia de las «actitud impulsiva y chulesca» que empleó el agente, de la comandancia de Tres Cantos y adscrito a la llamada Usecic de intervención rápida de la Guardia Civil.
El guardia se negó a identificarse y denunció a Hernández por una falsa desobediencia gubernativa.
Tras el incidente, jueces, magistrados, fiscales, secretarios judiciales, abogados, políticos de distintas tendencias y periodistas han remitido mensajes a Hernández en los que le expresan su «solidaridad, repulsa y condena por la antidemocrática e intolerable actitud» del guardia civil.
Este, en tono chulesco y sin motivo alguno, no solo impidió a Hernández realizar su labor profesional sino que, además, se inventó una falsa denuncia por desobediencia tras darle una «orden ilegítima e inmotivada» .
«El derecho a la información de un periodista es un bien constitucional sagrado que debe respetarse y que las fuerzas del orden deberían estar lo suficientemente instruidas para protegerlo y no pisotearlo sin causa alguna como en este caso», asegura un juez de Madrid.
El guardia civil que «caprichosamente» ordenó al periodista que se marchase de la vía pública a la que acudió para cubrir el suceso, cuando la operación ya había concluido totalmente y los agentes se habían llevado detenido al atracador, dio una orden «absolutamente ilegítima», según se expone en la denuncia ante la directora general del instituto armado.
«¿Por qué no podía estar el periodista ahí, en la calle, sin perjudicar nada ni a nadie, haciendo su trabajo?», se pregunta un alto magistrado. «Eso es un abuso de autoridad clarísimo.
«Ssiempre hay algún garbanzo negro» que se deja llevar por «estúpidos tic chulescos que pone en evidencia el buen hacer del resto de compañeros», ha asegurado un mando del instituto armado a Hernández.
Los hechos denunciados
El pasado 12 de febrero, el periodista trataba de cubrir, hacia las 19,30 horas, una noticia consistente en la detención de un peligroso atracador que acababa de robar en un supermercado utilizando un arma de fuego.
Hernández se encontraba junto a su hijo, paseando a su mascota, en las inmediaciones de su hogar. Oyó por vecinos el suceso de la fuga del atracador, vio gente arremolinada y a un grupo de guardias y se acercó al lugar para ver qué había sucedido y, en su caso, escribir con ello una noticia.
En la zona no existía línea o señalización alguna que prohibiera el paso o la estancia de personas en el lugar donde estaban los agentes. La operación ya estaba concluida.
En ese momento, y de manera súbita, uno de los agentes, uniformado, se separó del grupo que departía tranquilamente, se dirigió al periodista al que le espetó : “¡Aquí no se puede estar, fuera!”. «Me da igual que seas periodista», espetó.
No le sirvió la explicación al agente ahora denunciado de que el denunciante estaba haciendo su trabajo de periodista y que simplemente estaba echando un vistazo al estado en que había quedado el coche.
El editor de Fuentes Informadas está dispuesto a acudir incluso a los tribunales si desde la Dirección General se da carpetazo al asunto sin instruir el oportuno parte disciplinario.
«Como dice un mando de la Guardia Civil siempre hay un garbanzo negro que no respeta los derechos cívicos de los demás. En este caso, lo hizo por pura chulería y sin motivo», asegura Hernández.