La crisis interna en Vox ha sumado un nuevo capítulo tras la expulsión de Javier Ortega Smith por desacato. El hasta ahora portavoz del partido en el Ayuntamiento de Madrid ha anunciado que impugnará la decisión adoptada por la dirección nacional y que no dará “un paso atrás”.
Ortega Smith asegura que no comprende los motivos que han llevado a la cúpula del partido, integrada por una veintena de miembros, a apartarle de la formación. El dirigente defiende su trayectoria y rechaza la acusación de desacato que ha motivado la medida disciplinaria.
En declaraciones públicas, afirmó que su comportamiento “ha sido ejemplar” y que no merece la situación que está viviendo. “Voy a recurrir lo que tenga que recurrir. Si tengo que llegar a la jurisdicción ordinaria llegaré”, advirtió, dejando claro que está dispuesto a llevar el conflicto a los tribunales si es necesario.
La expulsión se produce en un contexto de tensión interna dentro del partido y evidencia un pulso abierto con el presidente de la formación, Santiago Abascal. De los fundadores de Vox, Abascal es actualmente el único que permanece en la estructura orgánica del partido.
Ortega Smith, uno de los rostros más reconocibles de la formación desde su creación, ha reiterado que dará “pelea” para revertir la decisión. A su juicio, la medida no está justificada y perjudica tanto a él como a los compañeros que le han mostrado su respaldo.
La dirección nacional sostiene que el exdirigente municipal incurrió en desacato, extremo que él niega tajantemente. La decisión ha dejado al descubierto una fractura interna en Vox, que atraviesa un proceso de reconfiguración y ajustes en su estructura orgánica.