El mercado inmobiliario español volverá a tensarse en los primeros meses de 2026. Las previsiones del sector apuntan a que el precio de compraventa crecerá entre un 6% y un 9% durante el primer semestre del año, prolongando la senda alcista que ya marcó 2025.
Detrás de este encarecimiento hay factores que se repiten desde hace tiempo. La escasez de oferta, el desequilibrio entre viviendas disponibles y compradores interesados, y el aumento de los costes de construcción siguen presionando al alza los precios. A esto se suman una demanda que no se enfría, el acceso relativamente estable al crédito y un contexto económico que, pese a la incertidumbre global, mantiene indicadores sólidos.
El resultado es un mercado dinámico, pero exigente. Las operaciones de compraventa podrían crecer entre un 3% y un 5% interanual. Sin embargo, esa mejora no implica necesariamente facilidad. La competencia por las viviendas mejor ubicadas, en buen estado o con precios ajustados será más intensa. Para muchos compradores, encontrar una oportunidad requerirá rapidez, financiación clara y capacidad de negociación.
Uno de los grandes retos seguirá siendo la obra nueva. Aunque se espera un incremento en los visados de construcción a lo largo del año, este repunte no será suficiente para absorber toda la demanda acumulada. El déficit estructural de vivienda nueva continuará alimentando la tensión del mercado, especialmente en áreas con mayor crecimiento poblacional.
En paralelo, el alquiler tampoco ofrece un respiro claro. Tras los ajustes estacionales, los precios tenderán a mantenerse o incluso a repuntar, impulsados por la misma falta de oferta. La presión será especialmente visible en grandes ciudades y en zonas costeras, donde el atractivo laboral, turístico y residencial concentra la demanda.
Madrid y Barcelona reflejan esta tendencia de forma evidente. En ambas capitales se observa un encarecimiento generalizado, no solo en los barrios tradicionalmente exclusivos, sino también en áreas que hasta hace poco eran consideradas más asequibles. En la capital, distritos como Salamanca, Chamberí o Chamartín mantienen precios elevados por metro cuadrado. En Barcelona, zonas como Sarrià-Sant Gervasi, Les Corts o L’Eixample siguen marcando máximos. Pero lo más significativo es que prácticamente todos los barrios han experimentado incrementos recientes.
La rehabilitación de viviendas ha ganado protagonismo en los últimos años y concentra más de la mitad de las licencias concedidas desde 2019. Sin embargo, este impulso no logra compensar el desequilibrio estructural entre oferta y demanda.
En conjunto, 2026 se perfila como un año de continuidad en la tensión inmobiliaria. El mercado español sigue atrayendo inversión y mostrando fortaleza, pero los desafíos persisten. Para compradores y vendedores, la clave estará en analizar bien el contexto, actuar con información y asumir que la vivienda seguirá siendo un bien altamente competitivo en los próximos meses.