El arranque de 2026 ha traído un respiro inesperado para los bolsillos. El Índice de Precios de Consumo (IPC) bajó en enero seis décimas y situó su tasa interanual en el 2,3%, el nivel más bajo desde junio del año pasado. La sorpresa no fue solo la caída, sino su intensidad: el dato definitivo mejoró incluso la previsión inicial.
Detrás de esta moderación se encuentra un factor clave: el abaratamiento de las gasolinas. Los carburantes para vehículos personales han reducido su precio en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que ha tenido un impacto directo en el grupo de transporte. Además, aunque la electricidad subió, lo hizo con menos fuerza que en enero del año pasado, suavizando la presión sobre el conjunto de precios.
Con este descenso, la inflación encadena tres meses consecutivos de bajadas. En octubre de 2025 había alcanzado el 3,1%, su nivel más alto en más de un año. Ahora, en cambio, el panorama parece más estable y alineado con el objetivo del Banco Central Europeo, que busca una inflación cercana al 2%.
Si se observa la evolución mensual, los precios bajaron un 0,4% en enero respecto a diciembre. Es la mayor caída desde septiembre de 2024. Este retroceso no solo se explica por las gasolinas, sino también por el efecto de las rebajas de invierno.
El grupo de vestido y calzado registró una bajada superior al 13% debido a los descuentos estacionales. Asimismo, las actividades recreativas, deporte y cultura se abarataron por el menor coste de los paquetes turísticos. Todo ello contribuyó a reforzar la sensación de alivio en el inicio del año.
En cambio, no todos los componentes se comportaron igual. El grupo de vivienda elevó ligeramente sus precios en comparación con el mes anterior por el encarecimiento de la electricidad. Aun así, en términos interanuales, este grupo recortó tres puntos su tasa, hasta el 2,7%, lo que ayudó a compensar otras subidas.
La inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y energía, se mantuvo en el 2,6% por tercer mes consecutivo. Este dato refleja que la moderación es más clara en los componentes energéticos que en el núcleo más estable de precios.
Por comunidades autónomas, todas registraron tasas positivas, aunque con diferencias. Madrid presentó el dato más alto, mientras que regiones como Asturias, Castilla-La Mancha, Galicia, Murcia y La Rioja mostraron cifras más moderadas, según Europa Press.
Desde el Ministerio de Economía se destaca que esta evolución permite a las familias recuperar parte del poder adquisitivo, especialmente en un contexto en el que los salarios han crecido por encima de la inflación media. Así, el inicio de 2026 dibuja un escenario de mayor estabilidad, impulsado en gran medida por la bajada de las gasolinas y una energía menos tensionada que meses atrás.