La situación de los ríos y embalses en la provincia de Sevilla sigue generando preocupación, aunque con una evolución algo más favorable que en jornadas anteriores. El río Guadalquivir continúa este martes en nivel rojo a su paso por distintos tramos de la Vega del Guadalquivir, una comarca especialmente sensible a las crecidas por su cercanía al cauce y su carácter agrícola y urbano.
El subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, ha explicado que, aunque el escenario general es menos crítico, la vigilancia se mantiene activa. A esta situación se suma el río Huesna, que sigue en nivel rojo a su paso por Villanueva del Río y Minas, así como los embalses de Torre del Águila y Peñaflor, que continúan registrando valores elevados.
Las autoridades insisten en que el riesgo está controlado, pero recuerdan que este tipo de episodios requieren prudencia, seguimiento constante y coordinación entre administraciones para evitar daños mayores, especialmente en zonas históricamente expuestas a inundaciones.
Aunque el nivel de los ríos comienza a estabilizarse, las consecuencias de las lluvias y crecidas todavía se dejan sentir en la vida cotidiana de muchos vecinos. Una de las principales afecciones se concentra en los medios de transporte, con problemas en varias líneas de Cercanías. La línea C1, por ejemplo, solo puede operar de forma parcial, mientras que las líneas C3 y C5 también han sufrido incidencias, complicando los desplazamientos diarios.
Esta situación ha llevado al alcalde de Lora del Río, Antonio Enamorado, a solicitar el restablecimiento completo del servicio ferroviario hasta su municipio, un trayecto utilizado a diario por miles de personas. La petición refleja la preocupación social por recuperar cuanto antes la normalidad en los desplazamientos.
En cuanto a la red viaria, varias carreteras de la provincia permanecen cortadas o con restricciones debido a daños importantes o a trabajos de evaluación tras las inundaciones. Estas interrupciones afectan tanto a la movilidad como a la actividad económica de las zonas rurales.
En paralelo, la situación empieza a mejorar en otros puntos. En Écija, el descenso del nivel del río Genil acerca la desactivación del plan de emergencia y ha permitido el regreso progresivo de vecinos desalojados. También en El Palmar de Troya parte de la población ha podido volver a sus viviendas, aunque todavía quedan casos puntuales pendientes.
Además, varios centros educativos continúan sin actividad por precaución, una medida que busca garantizar la seguridad del alumnado y del personal docente mientras se normaliza la situación.
El mensaje institucional es claro: la evolución es positiva, pero la cautela sigue siendo necesaria. La prioridad ahora es consolidar la mejora, atender las incidencias pendientes y acompañar a los municipios afectados hasta que la normalidad sea completa.