La actriz Elisa Mouliaá ha decidido dar un paso firme y continuar con la acusación por agresión sexual contra el exdiputado Íñigo Errejón. Lo ha anunciado públicamente a las puertas de los Juzgados de Plaza de Castilla, en Madrid, despejando así las dudas que se habían generado en los últimos días sobre su posición procesal. Su decisión reactiva un caso judicial de gran repercusión mediática y política, marcado por giros procesales y una intensa exposición pública.
La causa, que investiga unos hechos presuntamente ocurridos en octubre de 2021, entra ahora en una nueva fase. La confirmación de Mouliaá supone un punto de inflexión tras la incertidumbre creada por un escrito previo en el que parecía renunciar a ejercer la acusación particular. Finalmente, la actriz ha optado por mantener el proceso hasta el final, reforzando su papel dentro del procedimiento judicial.
Durante la semana pasada, Mouliaá había remitido un escrito al juzgado en el que expresaba su voluntad de retirar la acusación particular. Sin embargo, el juez instructor, Adolfo Carretero, señaló que dicho documento no cumplía los requisitos formales, ya que debía ser presentado a través de su abogado, Alfredo Arrién. Esta circunstancia abrió un periodo de confusión jurídica que incluso llevó a suspender trámites relevantes del procedimiento.
Este martes, la actriz ha despejado cualquier ambigüedad. Ha confirmado que continuará acusando a Errejón, dejando sin efecto cualquier interpretación sobre una posible retirada. Según ha informado El País, Mouliaá ha decidido seguir adelante tras valorar las consecuencias personales, legales y públicas de su decisión. Su comparecencia ante los medios ha servido para reafirmar su postura y enviar un mensaje claro: no dará marcha atrás.
Esta determinación devuelve estabilidad al proceso y permite al juzgado avanzar una vez aclarada la posición de la acusación particular, clave en un procedimiento de este tipo.
El caso Errejón-Mouliaá se ha convertido en uno de los procesos más sensibles y mediáticos del panorama judicial reciente. No solo por la naturaleza de los hechos investigados, sino también por el perfil público de las partes implicadas. La decisión de Mouliaá se produce, además, en un contexto en el que la Fiscalía ha solicitado el archivo de la causa, al considerar que los indicios no son suficientes para sostener una acusación penal.
Pese a ello, el juez instructor mantiene que existen indicios relevantes que justifican la apertura de juicio oral. A esta circunstancia se suma la presencia de una acusación popular, que continúa personada en el procedimiento y refuerza la viabilidad del juicio, incluso si alguna de las partes se retirara.
La decisión de Mouliaá tiene también una dimensión personal y simbólica. Mantener la acusación implica asumir un desgaste emocional, mediático y social considerable. Sin embargo, su postura refleja la voluntad de que los hechos sean examinados en sede judicial con todas las garantías.
Con esta confirmación, el proceso sale del bloqueo en el que se encontraba y avanza hacia una fase decisiva. A partir de ahora, será la justicia la que determine el recorrido final de una causa que sigue generando debate, atención pública y profundas reflexiones sociales.