Europa ha registrado en 2025 un descenso muy significativo de los casos sospechosos de sarampión. Los datos reflejan una clara mejora respecto al año anterior y apuntan a un avance en el control de esta enfermedad altamente contagiosa. Sin embargo, los expertos advierten de que la situación todavía exige vigilancia constante y un firme compromiso con la prevención, ya que el sarampión sigue presente en varios países y afecta con especial dureza a los más vulnerables.
La reducción de contagios es una señal positiva para la salud pública, pero no implica que el problema esté resuelto. El sarampión continúa siendo un indicador clave de las desigualdades en vacunación y de la fragilidad de la inmunidad colectiva cuando se relajan las coberturas.
Durante 2025, los países de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo notificaron 7.655 casos sospechosos de sarampión. La cifra supone un 78% menos que en 2024, cuando se superaron los 35.000 casos. Estos datos proceden del informe mensual del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, que analiza de forma continuada la evolución del sarampión y la rubéola en la región.
A pesar del descenso, el número de infecciones sigue siendo elevado si se compara con años previos. De hecho, los casos casi duplican los registrados en 2023, lo que confirma que el virus continúa circulando. La mayoría de los contagios se concentraron en unos pocos países, con Rumanía, Francia, Países Bajos, Italia y España a la cabeza.
El impacto fue especialmente notable en niños menores de cinco años, que representaron una parte importante de los casos. También se detectaron infecciones en adolescentes y adultos, lo que pone de manifiesto lagunas de inmunización acumuladas con el tiempo y refuerza la idea de que el sarampión no es solo una enfermedad infantil.
Uno de los datos más reveladores del informe es que ocho de cada diez personas infectadas no estaban vacunadas. Este hecho vuelve a situar a la vacunación en el centro del debate sanitario. El sarampión se transmite con facilidad por el aire y basta con una cobertura insuficiente para que reaparezcan brotes.
Las autoridades sanitarias europeas insisten en que al menos el 95% de la población debe contar con dos dosis de la vacuna para garantizar una protección efectiva. No se trata solo de una medida individual, sino de una herramienta de solidaridad colectiva, que protege a quienes no pueden vacunarse por motivos médicos.
Además, el informe subraya la importancia de reforzar la vigilancia epidemiológica, detectar los casos de forma temprana y mejorar la información a la ciudadanía. Mantener altas coberturas de vacunación, reducir las desigualdades y no bajar la guardia serán factores decisivos para que el descenso actual se consolide y Europa avance hacia la eliminación definitiva del sarampión.