Con el oro cotizando en torno a los 5.000 dólares la onza tras alcanzar un máximo histórico de 5.600, la extracción de este metal se ha convertido en un negocio altamente atractivo. Sin embargo, en España solo existe actualmente una mina de oro en activo: El Valle-Boinás, en Asturias, explotada por Orovalle, filial de la canadiense Orvana Minerals.

Esta mina produce entre una y una tonelada y media de oro al año, con un valor de mercado superior a los 130 millones de euros, aunque los elevados costes de explotación reducen los beneficios. Aun así, el interés empresarial crece y se multiplican los permisos de investigación. “Solo en la provincia de León hay más de 100 cuadrículas mineras de investigación para la extracción de oro”, explica el geólogo Javier Fernández Lozano.
Muchos de estos proyectos se localizan en zonas ya explotadas por los romanos, aunque con yacimientos muy dispersos y de baja concentración. Uno de los más recientes es el de la canadiense Pan Global en la mina Divina Providencia (León), donde su CEO, Tim Moody, asegura haber identificado “oro nativo libre” con potencial comercial.
En Asturias, además del Valle-Boinás, Orovalle prevé reactivar la mina de Carlés, mientras otras compañías intentan desarrollar yacimientos como Salave, en Tapia de Casariego, que podría albergar hasta 30 toneladas de oro. Galicia también cuenta con potencial aurífero, aunque proyectos como el de Corcoesto fueron frenados por la oposición social y el riesgo medioambiental.

Andalucía y Extremadura aparecen igualmente en el mapa del interés minero. En la Faja Pirítica de Huelva, el oro se extrae como subproducto de otros metales, y empresas como Emerita Resources han logrado recuperaciones superiores al 64%. En Extremadura, pese a existir decenas de permisos de investigación, ningún proyecto ha llegado a materializarse.
Los expertos destacan que la minería del oro en España es compleja y lenta. “España tiene unas leyes medioambientales muy restrictivas y sacar un proyecto adelante puede llevar entre 10 y 20 años”, señala Fernández Lozano, quien añade que la mayoría de los yacimientos son primarios y requieren costosos procesos metalúrgicos.
El debate medioambiental sigue muy presente. Para Joám Evans, del Observatorio Ibérico de la Minería, “no existen razones que justifiquen explotaciones tan colosales”, mientras que desde el Colegio Oficial de Geólogos defienden que “la minería del oro puede realizarse perfectamente sin dañar el medioambiente” si se cumple la estricta normativa vigente.