El cáncer de páncreas es, todavía hoy, una de las enfermedades más duras y silenciosas a las que se enfrenta la medicina. Sus cifras de supervivencia siguen siendo bajas y los tratamientos disponibles, limitados. Por eso, cuando la ciencia da un paso firme en este terreno, la noticia no solo se lee: se siente. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con el trabajo liderado por Mariano Barbacid, que ha conseguido algo que hasta ahora parecía inalcanzable.
El equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha logrado eliminar por completo tumores de páncreas en ratones, utilizando una estrategia terapéutica innovadora basada en la combinación de tres fármacos. No se trata de un resultado puntual, sino de un efecto completo, duradero y sin recaídas, algo especialmente relevante en uno de los tumores más agresivos que existen.
La investigación, desarrollada a lo largo de seis años, se ha centrado en el adenocarcinoma ductal de páncreas, el tipo más común de este cáncer. El enfoque ha sido claro: atacar el tumor desde varios frentes a la vez. Para ello, se ha bloqueado la mutación KRAS, considerada el detonante del proceso tumoral, junto con dos proteínas clave, EGFR y STAT3, responsables de que las células cancerosas sigan creciendo y resistiendo a los tratamientos habituales.
El resultado ha sido sorprendente. En los modelos animales estudiados, los tumores desaparecieron por completo y los ratones sobrevivieron durante meses sin rastro de la enfermedad, ni siquiera en el tejido que rodea al tumor, un entorno que suele protegerlo frente a la terapia convencional.
Los resultados no solo se confirmaron en ratones con tumores implantados, sino también en modelos genéticamente modificados y en tumores derivados de pacientes humanos. En la mayoría de los casos, la regresión fue total y no se observaron recaídas durante el seguimiento. Además, un dato clave refuerza el optimismo: la triple terapia no mostró toxicidades graves, un requisito imprescindible para pensar en su aplicación clínica.
A pesar de la emoción que genera este avance, el propio Barbacid mantiene un mensaje de prudencia responsable. El tratamiento aún no está listo para usarse en personas. Antes será necesario superar fases regulatorias, asegurar financiación y poner en marcha ensayos clínicos, un proceso que podría comenzar, con suerte, en unos tres años.
En un país donde se diagnostican más de 10.000 nuevos casos de cáncer de páncreas al año y donde la supervivencia a cinco años apenas alcanza el 10 %, este descubrimiento no es una promesa vacía. Es un paso firme, realista y profundamente humano hacia una medicina más eficaz y esperanzadora frente a uno de los mayores retos de la oncología actual.