La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vuelve a marcar la agenda social. El Ministerio de Trabajo ha cerrado un acuerdo con los principales sindicatos para incrementar el salario mínimo un 3,1% en 2026. Con esta decisión, el SMI alcanzará los 1.221 euros mensuales en catorce pagas. La medida tendrá efectos retroactivos desde el 1 de enero, lo que permitirá a muchos trabajadores notar el cambio de forma inmediata.
Este aumento responde a una demanda sostenida en el tiempo. El objetivo es claro: proteger a quienes cobran menos y reforzar su capacidad para afrontar el coste de la vida. En un contexto de precios todavía elevados, el salario mínimo se consolida como una herramienta clave de justicia social.
El pacto se ha alcanzado con CCOO y UGT, pero sin la participación de las organizaciones empresariales CEOE y Cepyme. Desde el Ministerio de Trabajo reconocen que su intención era lograr un consenso más amplio. Sin embargo, las negociaciones no han conseguido sumar a la patronal al acuerdo final.
Aun así, el Gobierno defiende el proceso de diálogo. Asegura que ha trabajado intensamente para acercar posturas. Se plantearon propuestas y contrapropuestas durante semanas. Pese a ello, las diferencias se mantuvieron. El Ejecutivo ha optado por avanzar junto a los sindicatos y priorizar la mejora salarial.
Para las organizaciones sindicales, la subida supone un avance necesario. Consideran que el SMI debe garantizar condiciones de vida dignas. También insisten en su papel como referencia para combatir la precariedad laboral. El acuerdo refuerza esa visión y envía un mensaje claro sobre la importancia del trabajo como base de estabilidad.
El acuerdo no se limita a aumentar la cifra del SMI. Incluye un compromiso clave del Ministerio de Trabajo: reformar el decreto actual para evitar que los complementos salariales absorban la subida. Esta práctica ha sido criticada durante años por los sindicatos.
El propósito es sencillo. La subida debe reflejarse en la nómina real. No puede diluirse en ajustes internos que anulen su impacto. Trabajo quiere cambiar las reglas para que el salario mínimo cumpla su función protectora.
Esta reforma busca ofrecer seguridad y transparencia. También refuerza la confianza de los trabajadores en las políticas salariales. El SMI no solo sube. También se blinda para que el incremento sea efectivo.
Con este acuerdo, el salario mínimo vuelve a avanzar. Lo hace con apoyo sindical y con un enfoque social claro. El debate con la patronal sigue abierto. Pero la medida ya marca un paso firme hacia una mejora real de los salarios más bajos.