El Colectivo de Tripulantes de Alta Velocidad Española y Larga Distancia ha lanzado una campaña de firmas para denunciar una “situación estructural de riesgo” que afecta a trabajadores y pasajeros del sistema ferroviario. La iniciativa surge tras el trágico accidente de Adamuz, en el que fallecieron varias personas y hubo numerosos heridos.
Según el colectivo, las tripulaciones desempeñan funciones de seguridad fundamentales, como gestión de emergencias, evacuaciones y contención de pasajeros, pese a estar formalmente catalogadas como personal de atención comercial o restauración. Estas responsabilidades, aseguran, carecen de respaldo legal, formación práctica suficiente y medios de comunicación adecuados, lo que aumenta la vulnerabilidad frente a incidentes graves.
El grupo denuncia la desaparición de los cursos integrales de seguridad que existían en los primeros años de la Alta Velocidad, así como la eliminación de los briefings operativos conjuntos con maquinistas y supervisores. Además, alertan de trenes circulando en doble composición sin interventor, chalecos de alta visibilidad que los identifican como responsables ante el pasaje y la falta de terminales corporativos o walkie-talkies.
Las condiciones laborales también generan preocupación: jornadas extensas, exposición a vibraciones, riesgos musculoesqueléticos y creciente carga psicológica derivada de la presión diaria y de incidentes recientes.
Entre las reivindicaciones del colectivo se incluyen:
“El colectivo concluye que la seguridad ferroviaria es una cuestión de Estado que no puede sostenerse en improvisación ni vacíos legales”, advierten, solicitando visibilidad y acción urgente por parte de las autoridades y medios de comunicación.