Las declaraciones de Alejandro Sanz sobre las acusaciones que afectan a Julio Iglesias han generado un amplio debate público. El artista opta por la prudencia y evita posicionarse de forma tajante. Reconoce que conoce a Iglesias desde hace años y que, desde esa experiencia personal, le cuesta creer las acusaciones. Aun así, insiste en que es imprescindible esperar a la justicia antes de sacar conclusiones.
Sanz subraya que una opinión definitiva solo puede llegar tras un proceso judicial completo. Recuerda que, por ahora, no existen resoluciones que aclaren los hechos. “Hay que esperar a ver qué dice un juez”, señala. Con este mensaje, el cantante busca frenar la avalancha de juicios anticipados que suelen surgir en casos de alta exposición mediática.
En un contexto social especialmente sensible ante las denuncias por abusos, Alejandro Sanz pone el acento en la necesidad de no adelantar conclusiones. Para el artista, es fundamental proteger a las posibles víctimas si se demuestra que ha existido un delito, pero también evitar que la condena llegue antes que la justicia. “Ahora mismo no tenemos elementos suficientes para formarnos una opinión definitiva”, señala, alertando del daño que puede causar el juicio mediático cuando se impone al judicial.
El cantante recuerda que existen mecanismos legales precisamente para investigar este tipo de denuncias con rigor y garantías. A su juicio, saltarse esos pasos no solo puede ser injusto para la persona denunciada, sino también contraproducente para el propio sistema de protección de las víctimas. En ese equilibrio delicado sitúa su reflexión: ni negar de entrada una acusación grave ni asumirla como cierta sin pruebas concluyentes.
Mientras el debate público continúa, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha decidido archivar las diligencias abiertas en España por falta de competencia. Según el Ministerio Fiscal, los hechos denunciados habrían ocurrido fuera del territorio español, en países del Caribe, lo que impide a los tribunales españoles investigar el caso, según Europa Press.
La resolución aclara que ni las presuntas víctimas ni los denunciados residen en España y que existen Estados con competencia clara y efectiva para asumir la investigación. Además, recuerda que, según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, España no debe investigar delitos cometidos en el extranjero cuando no existen vínculos relevantes con el país.
Este archivo no supone una valoración sobre el fondo de las acusaciones, sino una decisión estrictamente jurídica. Las denunciantes, si así lo desean, pueden acudir a los órganos judiciales competentes en los países donde supuestamente ocurrieron los hechos.
En medio de este escenario complejo, las palabras de Alejandro Sanz resumen una postura que busca equilibrio y responsabilidad: escuchar, respetar los tiempos de la justicia y evitar sentencias anticipadas que pueden ser irreparables. Una llamada a la cautela en tiempos de ruido y opiniones inmediatas.