La Casa Blanca ha confirmado este lunes que Gregory Bovino, jefe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), no ha sido destituido, a pesar de la creciente presión por las operaciones de control migratorio en Minneapolis que provocaron la muerte del enfermero Alex Pretti el pasado sábado.
Tricia McLaughlin, subsecretaria de Asuntos Públicos del Departamento de Seguridad Interior, defendió en su cuenta de X que Bovino «es una pieza clave del equipo del presidente Trump y un gran estadounidense», desmintiendo informaciones sobre su supuesta retirada.
Mientras tanto, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, han anunciado un acuerdo con la Casa Blanca para que algunos agentes federales abandonen la ciudad a partir del martes, reduciendo así la presencia del ICE en la zona.
Previamente, la muerte de Pretti, de 37 años, durante una operación del ICE en el centro de Minneapolis había desatado protestas y críticas sobre la actuación de las fuerzas federales. Este incidente se suma al tiroteo de Reneé Good el pasado 7 de enero y a la detención de un niño de cinco años, provocando que autoridades locales y estatales reclamen la retirada de agentes adicionales y el fin de lo que califican de «ocupación» en la ciudad.
Por su parte, el presidente Trump ha asegurado que sus conversaciones con Frey y Walz han sido positivas, a pesar de sus anteriores acusaciones de «incitar a la insurrección» contra el mandatario y el gobernador.