España cierra 2025 con un cambio demográfico significativo: una de cada cinco personas que viven en el país tiene origen extranjero, según el informe del Servicio Jesuita Migrante (SJM) basado en datos del INE. Esto supone casi 10 millones de residentes, una cifra que ha aumentado en más de dos millones desde 2021.
Entre 2021 y 2025, la población total de España creció en 1,7 millones, pero el aumento de personas de origen extranjero fue incluso mayor, superando los 2,15 millones. En paralelo, la población nacida en España disminuyó en más de 400.000 personas, reflejando una tendencia de crecimiento impulsada casi exclusivamente por la inmigración.
Durante 2024, más de 1,28 millones de personas fijaron su residencia en España procedentes del extranjero, mientras que unas 662.000 emigraron a otros países, dejando un saldo migratorio positivo de más de 626.000 personas. Los principales focos de crecimiento se registraron en Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía.
Las comunidades con mayor proporción de población migrante superan el 20%: Islas Baleares, Melilla, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Canarias y Murcia. Los grupos más numerosos proceden de países iberoamericanos y europeos, destacando Marruecos, Colombia, Venezuela, Rumanía y Ecuador, aunque también hay presencia de personas originarias de China, Reino Unido, Italia o Francia.
El informe del SJM subraya, además, que muchos extranjeros mantienen su autorización de residencia activa incluso si ya no residen en España, un fenómeno especialmente visible entre rumanos, británicos, ucranianos y franceses.
Estos datos muestran cómo la inmigración se ha convertido en el motor principal del crecimiento demográfico español, con un impacto evidente en la estructura social, económica y laboral del país.