La llegada del temporal Joseph ha alterado de forma drástica la rutina en buena parte del país, con Galicia como una de las comunidades más castigadas. En el interior de la provincia de Pontevedra, la activación de la alerta roja por lluvias intensas, con previsiones que rozan los 150 litros por metro cuadrado en 24 horas, ha obligado a suspender la actividad lectiva y a extremar todas las medidas de prevención.
La Xunta de Galicia tomó la decisión de cerrar colegios ante el riesgo de inundaciones, mientras los efectos del temporal se dejaban notar también en el transporte. Se han cancelado trenes de la red convencional entre Ourense y Santiago, así como el servicio Ourense–Vigo Guixar. Además, Adif ha impuesto una limitación temporal de velocidad en la línea de alta velocidad Ourense–Santiago debido a las adversas condiciones meteorológicas.
En la ciudad de Pontevedra, el ayuntamiento activó el protocolo de seguridad por el riesgo de desbordamiento del río Lérez. Se cerraron accesos fluviales, sendas peatonales y varias vías situadas en zonas inundables. Las autoridades insisten en un mensaje claro: no acercarse a los ríos ni cruzar áreas anegadas. En municipios como Cuntis, el desbordamiento de un arroyo ya amenaza viviendas, reflejando la rapidez con la que puede empeorar la situación.
Los efectos de Joseph no se limitan a Galicia. La Dirección General de Tráfico ha informado de decenas de carreteras afectadas por la nieve, especialmente en la red secundaria, donde algunos tramos permanecen cortados. Aunque las grandes vías siguen operativas, se recomienda máxima precaución.
En Asturias y Cantabria, el temporal ha provocado la suspensión de varias líneas ferroviarias, incluyendo conexiones entre Oviedo y Santander y tramos de ancho métrico que enlazan con el País Vasco. Estas incidencias se suman a los problemas acumulados durante el fin de semana, evidenciando la fragilidad del transporte ante episodios meteorológicos extremos.
Más al sur, en Andalucía, las intensas lluvias han obligado a desembalsar pantanos, como el de La Minilla, en Sevilla, al encontrarse cerca de su capacidad máxima. En paralelo, la estación de esquí de Sierra Nevada ha cerrado sus instalaciones por los daños causados por el temporal, mientras varios ayuntamientos han clausurado parques y espacios al aire libre.
El viento también ha sido protagonista. En Euskadi, se han registrado rachas superiores a los 100 km/h, con fuerte oleaje en la costa. En Navarra, la crecida de ríos ha obligado a cerrar pasarelas, y en Baleares, el viento causó desprendimientos urbanos de gran impacto.
Joseph deja así un primer balance marcado por la prevención, la alerta constante y la sensación de que el temporal aún no ha dicho su última palabra.