En su extraordinario libro El mundo visto desde el cielo, Ángeles Caso concluye con una frase genial que define los melindres de una sociedad híbrida-enchufable, como la nuestra, que nos tiene acostumbrados a nadar y guardar la ropa para que no se le noten sus vergüenzas. Ángeles escribe: “Somos una panda de ateos sacralizando lo humano porque añoramos, irremediablemente, lo divino”.
Ningún otro análisis podría resultar más preciso, veraz y contundente. A muchos de los que nos gobiernan calamitosamente (cada mañana se destruye una vía férrea, a cada rato una verdad se desdora y pasa a formar parte del acostumbrado paisaje de la mentira), les ha dado por fomentar los funerales laicos que sólo adoran a sus dioses marchitos y descorazonados.
El Presidente de Gobierno, que Dios disculpe, quiere que “recemos” a su manera de impresentable por los fallecidos del AVE. Y el Presidente de Andalucía, tan del brazo y tan contento… Panda de indefinidos, de versátiles, de cobardes. Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el abismo. ¡Cualquiera los vota!