TikTok ha dado el paso que llevaba meses negociando para asegurar su futuro en Estados Unidos. La plataforma de vídeos cortos operará a partir de ahora a través de una nueva sociedad con control mayoritario estadounidense, una fórmula con la que busca sortear el veto que amenazaba con expulsarla del país.
La compañía china ByteDance, propietaria de la aplicación, mantendrá una participación minoritaria del 19,9%, mientras que el resto del capital quedará en manos de inversores norteamericanos. El objetivo es cumplir las exigencias de Washington en materia de seguridad nacional y garantizar que los datos, los algoritmos y la moderación de contenidos queden bajo supervisión local.
El acuerdo llega tras meses de presión política y judicial. Una ley aprobada por Estados Unidos obligaba a ByteDance a desprenderse de sus operaciones en suelo estadounidense o enfrentarse a la prohibición total de la app.
Entre los inversores que pilotarán la nueva etapa figuran firmas como Silver Lake, Oracle y MGX, que asumirán un papel central en la gestión. La nueva sociedad contará además con un consejo de administración compuesto mayoritariamente por directivos estadounidenses y con un equipo ejecutivo propio.
El presidente Donald Trump, que impulsó personalmente la operación, celebró el cierre del pacto en sus redes sociales. “Estoy muy feliz de haber ayudado a salvar TikTok”, escribió, destacando la influencia de la plataforma entre los votantes jóvenes. También agradeció la colaboración del Gobierno chino para facilitar la transacción.
Desde TikTok defienden que la reestructuración permitirá mantener el servicio a más de 200 millones de usuarios y millones de empresas que utilizan la aplicación en Estados Unidos, al tiempo que refuerza los controles de seguridad y privacidad.
Con este movimiento, la red social más descargada del mundo gana tiempo y estabilidad en uno de sus mercados clave. El mensaje es claro: seguir operando, pero bajo bandera estadounidense.