La investigación del grave accidente ferroviario ocurrido en el entorno de Adamuz sigue avanzando mientras se analizan con detalle todos los factores técnicos implicados. En este contexto, Adif ha confirmado que realizó una inspección completa de la línea apenas once días antes del siniestro, un dato que aporta nuevas claves al proceso de esclarecimiento de lo ocurrido.
La información fue detallada durante una comparecencia pública en la que participaron responsables del sistema ferroviario, con el objetivo de aportar transparencia y rigor técnico en un momento marcado por la conmoción y la incertidumbre.
Según explicó el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, el 7 de enero se llevó a cabo una comprobación integral del tramo afectado. Esta revisión incluyó aspectos clave como la geometría de la vía, el estado de los desvíos, los motores, las agujas y todos los elementos instalados durante las obras de renovación concluidas en mayo del año anterior.
No se trató de una inspección aislada. Durante los meses previos, Adif había realizado otras tres revisiones dentro de sus protocolos habituales. En octubre y noviembre se efectuaron controles técnicos tanto a pie como mediante trenes especializados. En ninguna de esas evaluaciones se detectaron anomalías visibles que permitieran anticipar una relación directa con el accidente.
Este dato resulta especialmente relevante porque refuerza la idea de que la infraestructura había superado los controles exigidos por la normativa vigente. Aun así, los responsables insisten en que la investigación sigue abierta y que cada elemento debe analizarse con máxima cautela.
Uno de los puntos que más atención ha generado es el de los materiales utilizados en los desvíos y en la propia vía. Desde Adif subrayan que los sistemas empleados en líneas de alta velocidad están sometidos a controles muy exigentes, tanto por parte de los fabricantes como de laboratorios independientes.
Durante el proceso de construcción y renovación, las soldaduras se revisan mediante distintos métodos tecnológicos. Estas comprobaciones garantizan que los trenes puedan circular con seguridad. Según la entidad gestora de la infraestructura, este nivel de control no es excepcional, sino parte del procedimiento habitual en la red de alta velocidad.
Además de las inspecciones presenciales, Adif utiliza trenes auscultadores equipados con tecnología avanzada que analiza la vía mediante ultrasonidos y sistemas de medición dinámica. En este tipo de líneas, estas comprobaciones se realizan al menos dos veces al año, reforzando un enfoque de mantenimiento preventivo y predictivo.
Tras el accidente, todas estas revisiones previas han pasado a formar parte del análisis global. La entidad defiende que cumple de forma escrupulosa la normativa de conservación ferroviaria, pero también reconoce que cualquier dato nuevo debe incorporarse al estudio técnico.
Mientras continúan los trabajos en la zona y el análisis de las pruebas, el foco permanece en entender qué falló y por qué. Solo con una investigación rigurosa será posible ofrecer respuestas a las familias afectadas y reforzar la confianza en la seguridad del sistema ferroviario.