Este domingo, Zaragoza se convierte en el escenario de una foto política clave para el Partido Popular. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reúne a los presidentes autonómicos de su formación con un objetivo claro: articular un frente común contra el nuevo modelo de financiación autonómica impulsado por el Gobierno de Pedro Sánchez. No se trata solo de una reunión técnica, sino de un gesto político con carga simbólica, territorial y electoral.
El encuentro llega en un momento especialmente sensible. El debate sobre la financiación de las comunidades vuelve a situarse en el centro del tablero político, con acusaciones cruzadas, desconfianza institucional y una sensación compartida de que el modelo propuesto nace condicionado por acuerdos previos con fuerzas independentistas.
El PP considera que la propuesta presentada por el Gobierno, que incrementa los porcentajes de cesión del IRPF y el IVA a las comunidades autónomas, no responde a criterios de equidad ni de consenso. Aunque el Ejecutivo defiende que el sistema aumentará los recursos disponibles en los próximos años, los ‘populares’ sostienen que el planteamiento está viciado de origen y rompe el principio de igualdad entre territorios.
Feijóo ha asumido un papel de portavoz del malestar autonómico, comprometiéndose a trasladar este rechazo a su próxima reunión con el presidente del Gobierno en La Moncloa. Desde su entorno insisten en que el modelo no atiende a las necesidades reales de los ciudadanos, sino a exigencias políticas concretas que generan desequilibrios y desconfianza.
Aunque todas las comunidades gobernadas por el PP han expresado su oposición, el partido evita de momento concretar qué harán si el sistema llega a aprobarse. El mensaje, no obstante, es claro: el PP cree que el Gobierno no cuenta con los apoyos suficientes para sacarlo adelante en el Congreso.
Más allá del rechazo, la cita de hoy busca sentar las bases de una propuesta propia. El PP pretende actualizar el documento firmado en 2024 por Feijóo y sus presidentes autonómicos, donde ya se defendía una financiación negociada en foros multilaterales, alejada de la bilateralidad y con mayor respaldo financiero para sostener los servicios públicos.
Entre los ejes que los ‘populares’ quieren reforzar figuran la ampliación del volumen total del sistema, la creación de un fondo transitorio contra la infrafinanciación y el respeto a la autonomía fiscal de las comunidades. También reclaman una mejor cogobernanza de los fondos europeos y una distribución más transparente.
El encuentro se produce, además, en plena precampaña aragonesa, lo que añade presión política al acto. En este contexto, la imagen de unidad cobra especial relevancia. Para el PP, Zaragoza no es solo una ciudad anfitriona: es el punto de partida de un relato alternativo de país, con Feijóo al frente y la financiación autonómica como uno de sus grandes ejes de confrontación política.