La historia de ‘B’, la mujer que durante años afirmó ser la hija secreta de Freddie Mercury, se apaga de forma discreta, como ella misma quiso vivir. Ha fallecido a los 48 años tras una larga enfermedad, según confirmó su marido, Thomas, poniendo fin a una vida marcada por el anonimato, la medicina y una relación con uno de los mayores iconos de la música que nunca dejó de generar debate.
La existencia de ‘B’ saltó al primer plano mediático con la publicación de Love, Freddie, la biografía escrita por Lesley-Ann Jones. En el libro, publicado en 2025, la mujer relataba que nació en 1976 fruto de una relación entre el cantante y la esposa de un amigo cercano. Según su testimonio, Mercury decidió mantener la situación en la más estricta privacidad, pero nunca se desentendió de ella.
La autora sostiene que el artista mantuvo un vínculo cercano con la niña durante sus primeros años, la llamaba con apodos cariñosos y procuró estar presente en su vida, siempre lejos del foco público. Poco antes de su muerte en 1991, el cantante le habría confiado una serie de diarios personales, documentos cuya autenticidad ha generado controversia, pero que constituyen uno de los pilares del relato biográfico.
No todos aceptaron esta versión. Mary Austin, expareja y figura clave en la vida de Mercury, aseguró no tener constancia alguna de la existencia de esa hija y expresó sus dudas públicamente. Aun así, el libro vio la luz y reavivó el interés por una faceta desconocida del vocalista de Queen.
Más allá de la polémica, ‘B’ construyó su vida lejos de los escenarios. Se formó como médica, ejerció su profesión con normalidad y protegió siempre su identidad para salvaguardar a su familia. En varias ocasiones explicó que prefería vivir el duelo por la muerte de su presunto padre en la intimidad, sin convertirlo en un espectáculo mediático, según apunta 20 minutos.
Su fallecimiento se produjo a causa de un cáncer poco común que afecta a la columna vertebral. Según declaró su marido al Daily Mail, deja dos hijos pequeños, de nueve y siete años. Sus cenizas fueron esparcidas en los Alpes, cumpliendo un deseo personal y cerrando una historia profundamente íntima.
La colaboración entre ‘B’ y Lesley-Ann Jones se prolongó durante cuatro años, coincidiendo con su tratamiento médico. Ahora, la autora valora hacer públicas algunas fotografías inéditas que mostrarían momentos compartidos entre la mujer y el cantante.
Con su muerte, desaparece una voz clave de una historia rodeada de dudas, silencios y emociones. Una vida que eligió la discreción, incluso cuando el mundo quiso mirar.