Como muchos de los libros que Ernesto Sábato escribió desde su amargo existencialismo, “Sobre Héroes y tumbas” también estaba destinado al fuego del descontento. Matilde, su esposa, pudo convencerlo de su excelencia literaria y vio la luz por fin, a pesar su suyo.
Lavalle, general de la independencia argentina y la historia de una familia en decadencia, fecundan esta obra de Sábato que, como todas ellas, incluyendo sus pinturas, gozan de un retorcimiento que no permite al lector solazarse en horizontes dichosos.
Sin embargo, nos sirve para pensar en la pobreza de las familias cuando sólo se tienen dinero que dar y en la falsa independencia que marcan hoy, y siempre, los intereses colectivos. Ni siquiera aspiran a la libertad María Iribarne ni su amante y asesino Juan Pablo Castel, en su novela El Túnel… Me da la impresión de que Ernesto Sábato fue infeliz a su manera.
…Todo esto lo estaba explicando don Pablo, un maestro de Veraluz, a sus alumnos mayores, que no entendían cómo personas por Dios privilegiadas pudiesen haber vivido insatisfechas.