Continúa siendo la disfunción eréctil uno de los problemas de salud masculina más subestimados, aun cuando en numerosos casos actúa como una señal temprana de alteraciones internas en el organismo. Más allá de su incidencia en la vida íntima, puede reflejar cambios cardiovasculares, metabólicos u hormonales, como señalan diversos especialistas.
Según recoge el Diario Las Américas, Steffany Roman, Family Nurse Practitioner en Ultimate Medical Center, clínica integral dedicada al cuidado del adulto mayor y con especialidad en bienestar sexual masculino, con más de seis años de trayectoria; ofrece información clara y basada en evidencia.
Roman explica que la disfunción eréctil es un trastorno clínico generalmente asociado a alteraciones en la circulación sanguínea, el sistema nervioso, el equilibrio hormonal y el estado emocional. Entre los factores de riesgo más comunes destaca el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol, el estrés crónico, la ansiedad y el uso de ciertos medicamentos.
Según la especialista, la mejor prevención desde edades tempranas se fundamenta en mantener hábitos saludables, como evitar fumar, realizar actividad física de manera regular, conservar un peso adecuado, dormir bien y acudir a controles médicos periódicos para detectar precozmente alteraciones metabólicas o cardiovasculares.
Además, subraya que los hábitos de vida influyen directamente en la vitalidad sexual masculina. El ejercicio físico favorece la circulación, mejora la función endotelial y equilibra la producción hormonal. Una alimentación equilibrada, rica en frutas, vegetales, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables, beneficia la salud vascular.
Asimismo, el manejo del estrés mediante técnicas de relajación, terapia o actividad física reduce la ansiedad asociada al desempeño sexual. Dormir adecuadamente y moderar el consumo de alcohol también contribuyen al mantenimiento de una función eréctil óptima.
De acuerdo con Roman, no existe un tratamiento farmacológico preventivo universal para hombres sin síntomas. La estrategia más eficaz es el control de los factores de riesgo y la atención temprana de enfermedades subyacentes. En algunos casos con indicios vasculares iniciales, pueden considerarse terapias no invasivas bajo valoración médica individualizada. No obstante, la base preventiva continúa siendo llevar un estilo de vida saludable y mantener revisiones periódicas.
Por ello, indica que las revisiones médicas regulares son esenciales, pues la disfunción eréctil puede ser un indicador temprano de enfermedades cardiovasculares o metabólicas. Controlar adecuadamente la diabetes, la hipertensión y el colesterol ayuda a prevenir daños progresivos en los vasos sanguíneos y nervios implicados en la erección. Las evaluaciones médicas permiten además ajustar tratamientos, identificar alteraciones hormonales y disminuir riesgos a largo plazo.
Roman afirma que un hombre debe consultar con un especialista cuando las dificultades para lograr o mantener una erección persisten por varios meses, afectan la calidad de vida o generan angustia emocional. También es recomendable buscar ayuda si el problema aparece de forma repentina, empeora con el tiempo o se acompaña de síntomas como dolor, bajo deseo sexual o cambios anímicos. Hablar abiertamente con un profesional permite un diagnóstico oportuno y la elección del tratamiento adecuado, rompiendo tabúes y estigmas en torno a la salud sexual masculina.
Steffany Roman enfatiza que la disfunción eréctil no debe interpretarse como un proceso inevitable ni limitarse al plano íntimo. Atenderla oportunamente mejora la vida sexual y el bienestar general del hombre. La información adecuada, la prevención y la evaluación médica especializada son claves para derribar mitos y promover un cuidado responsable de la salud masculina.
Su mensaje es claro, ya que ante cualquier cambio persistente en la función sexual, lo más recomendable es acudir a un profesional de la salud y evitar la automedicación o el silencio. Una consulta a tiempo permite identificar la causa real y acceder a tratamientos seguros, personalizados y supervisados médicamente.