Noche última

31 de diciembre de 2025
1 minuto de lectura

Espero que en 2025 las campanas no nos dejen, otra vez campanadas

Con frecuencia, ser prudente puede ser sinónimo de cobarde. Del mismo modo que la firmeza no necesariamente está reñida con la elegancia… Pretendo ser prudente solicitando de las musas la indispensable cortesía como para no fundirme en la masa de las vulgaridades.

En muchas ocasiones, cuando han ofendido al cristianismo, que es el eje vertebral de mi conducta y de mi vida, los amigos siempre me recomendaban que no merecía la pena devolverles los agravios, que eso era lo que ellos pretendían… y cosas así. Pero he decidido ya que, con estos criterios, tales personas se ríen de lo sagrado como si tuvieran derecho a escupir en la vida íntima de los demás, que es bueno también recordarles donde está cada uno y en qué consiste la libertad de expresión que ellos maltratan con ignorancia de serpiente.. Jamás con el Islam se lo permitirían, porque los hermanos musulmanes tienen una forma de protestar “muy diferente”.

En ocasiones, antes de que sonara la última hora del último día del año, los responsbles de transmitir semejante suspiro, se aprovecharon del medio y del día para ofender el oro de la fe con alguna gracieta. Espero que en 2025 las campanas no nos dejen, otra vez campanadas.

Pedro Villarejo

pedrouve

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