Presidencialismo, poder y el certero Cuaderno 48

18 de diciembre de 2025
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Recomiendo a la Presidenta de la República leer completo el Cuaderno 48 antes de que, en 2026 y 2027, emule a todos sus antecesores

Es el Cuaderno 48 del Seminario Universitario de Gobernabilidad y Fiscalización de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM. Se trata de “Psicología del Poder y su Influencia”, de Juan José Sánchez Sosa, un destacado psicólogo, profesor emérito de la Universidad e Investigador Nacional Emérito del Sistema Nacional de Investigadores, SNI-III, miembro de la Academia Mexicana de las Ciencias. El texto se aboca a desmenuzar la forma tan tremenda en la que el poder cambia a las personas, pero sobre todo a las políticas y los políticos, con todo y sus emociones más primitivas y complejas.

“Tener o ejercer una posición de poder, transforma. Cambia a la persona justo en los componentes del determinismo recíproco descrito anteriormente: el organismo, la cognición, la emoción y el comportamiento, así como la influencia entre ellos”, describe Sánchez Sosa, y alerta sobre el aislamiento que suele haber en los pasillos palaciegos y lo que eso puede ocasionar, como tantas veces observamos entre los presidentes priistas y panistas, y también en AMLO: “Puede haber un deterioro sin que necesariamente el líder se dé cuenta de ello”.

¿Cómo ocurre esa solitaria transformación? Ah, se trata de saborear sin restricciones ese estupefaciente que es tener enorme poder, el cual se potencia si hay elevados niveles de popularidad, y si se está rodeado de aduladores que cada día se postran sin cesar: 

«Empecemos por reconocer lo adictivo que resulta la aceptación permanente, recibir elogios y consideraciones favorables hacia lo que se piensa, se decide y se hace. Esta dinámica recurrente se convierte en un problema porque el líder comenzará a adoptar actitudes que van en detrimento de su imagen, como rodearse de personas que lo elogian y lo adulan alejándolo de posturas críticas que contribuirían a la retroalimentación, a mirar otras perspectivas»

De ahí surge la tentación de borrar los equilibrios entre los poderes y de torcer las normas democráticas, someterlas para servir a un dogma.

Plantea el académico universitario: Esta actitud conlleva a que, en ciertas circunstancias, para alcanzar determinados propósitos, si las normas establecidas frenan o impiden las decisiones del líder, se verá tentado a “doblar un poco” la norma.

Por su interés reproducimos este artículo de Juan Pablo Becerra recogido en Vanguardia (MX) – Presidencialismo, poder y el certero Cuaderno 48

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