La fotografía económica de las grandes ciudades españolas vuelve a mostrar contrastes profundos. Un reciente informe elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) confirma que Madrid mantuvo en 2022 el título de ciudad con mayor desigualdad de renta del país. En el extremo contrario se sitúa Zaragoza, que destaca como la gran urbe con una distribución más equilibrada de los ingresos. Este análisis, basado en casi dos décadas de datos fiscales, nos invita a reflexionar sobre cómo evolucionan las oportunidades económicas dentro de nuestras ciudades y qué factores pueden estar detrás de estas diferencias tan marcadas.
Según el estudio, firmado por las investigadoras Miriam Hortas-Rico y Jorge Onrubia, la desigualdad se mide a través del índice Gini, una herramienta estándar que permite evaluar cómo se reparte la renta dentro de un territorio. En 2022, Madrid registró un valor de 0,5464, muy por encima de la media nacional, lo que refleja un fuerte contraste entre quienes más y menos ganan. Zaragoza, con un Gini de 0,4646, se coloca en el lado más homogéneo del espectro, mostrando una distribución más nivelada.
Aunque la renta media por declarante creció un 6,2% en las diez ciudades más pobladas, con picos de casi el 10% en Palma de Mallorca, este aumento no se ha traducido en una reducción uniforme de la desigualdad. Nueve de estas grandes ciudades sí lograron disminuirla, pero Madrid continúa manteniendo una brecha marcada. Curiosamente, lugares como Valencia, Murcia o Palma han vivido descensos significativos en sus niveles de desigualdad, lo que indica que existen dinámicas locales que favorecen una mayor cohesión.
El informe también ofrece una mirada a los municipios con mayor y menor renta media entre aquellos con más de 50.000 habitantes. En la parte alta del ranking no hay sorpresas: Pozuelo de Alarcón vuelve a situarse muy por encima del resto, seguido de localidades como Boadilla del Monte, Sant Cugat del Vallès o Alcobendas. Son municipios que combinan altos niveles de formación, empleo cualificado y estructuras urbanas que favorecen rentas elevadas. En 2022, la renta media de Pozuelo superó en más de un 29% a la de Boadilla, y llegó a duplicar con creces la de Barcelona, que ocupa el décimo puesto.
En el extremo opuesto se sitúan municipios como El Ejido, Sanlúcar de Barrameda, Arona o Elda, que año tras año figuran entre los de renta más baja. Estas localidades enfrentan desafíos laborales, mayor precariedad y menor acceso a sectores económicos de alto valor añadido.
Este retrato económico no es solo una colección de cifras: es una invitación a seguir analizando cómo se reparten las oportunidades dentro del territorio español y a pensar políticas que reduzcan las brechas sin frenar el crecimiento. Madrid y Zaragoza, cada una desde su extremo, muestran que el equilibrio económico es una meta alcanzable, pero también frágil.