En el flujo del tiempo en el que las generaciones aparecen y desaparecen los Juegos Olímpicos, en 131 años de historia, se han transformado en armonía con los cambios de la sociedad mundial, la política, ciencia, tecnología. La mayor transformación se produjo con Juan Antonio Samaranch Torelló (17-08-1920, Barcelona – 21-04-2010, Barcelona), presidente del Comité Olímpico Internacional de 1980 a 2001, con la mayor influencia en la historia después de Pierre de Coubertin. Por la profunda visión universal del diplomático Samaranch, su habilidad política, financiera, hoy el COI recibe ganancias de miles de millones de dólares, su cualidad de espondórofo, mensajero de paz, cuando la Guerra Fría había producido los boicots en Moscú 80 y Los Angeles 84 —hay mucha tela que cortar porque en California se fabricó una atmósfera de hostilidad a Rusia incluso con alarmas aéreas, y propiamente no fue boicot, sino una invitación y advertencia amenazante a no asistir—, su enfoque revolucionario de modernidad que hizo desaparecer el vocablo amateur en los JO al incorporar a los profesionales, como el Dream Team en Barcelona 92 y la suma de famosos tenistas y pedalistas.
Gracias a él, Barcelona no sólo fue sede, sino que su acción con las ideas del pensador y filósofo del deporte José María Cagigal se construyó la plataforma de despegue del deporte español a los planos más elevados. Dejó el terreno abonado para que China se incorporase al movimiento olímpico. Durante su ejercicio se crearon dos instituciones importantes, el Tribunal Superior del Deporte y la Agencia Mundial Antidopaje, AMA, cuyo primer presidente fue el exnadador Dick Pound, de Canadá, 6º en 100 m libres en Roma 60, vicepresidente del COI, lo citó por la curiosidad poco divulgada de que fue Pound el abogado defensor del sprinter Ben Johnson, descalificado de los 100 m planos en Seúl, había triunfado con 9’79”, RM, tras descubrirse el empleo de sustancias prohibidas, estanozolol.
Hoy, el COI, como siempre, antes y después, enfrenta una lucha sin fin y sin que jamás vaya a coronar el éxito contra la trampa. Una sociedad de complejidad intensa en función a los más de 9,500 millones que habrá en los próximos tres años, salud, alimentación, educación, trabajo, medio ambiente. La exnadadora Kirsty Coventry, de 41 años, llega a la titularidad del COI, por la lealtad de la mayoría de sus miembros con la raíz de los valores olímpicos, mismos que descartaron al exatleta Sebastian Coe; su arrogancia y rusofobismo recibieron un fuetazo. Coventry necesitará una buena dosis de diplomacia y mayor apertura a la ciencia para resolver las contradicciones y conflictos actuales, como la elegibilidad de los atletas transgénero y otro(a)s con diferencias en su desarrollo sexual. Acaso estrechar los vínculos con las FI, creadas con la visión de Coubertin, que crecen y fortalecen su poder económico con el apoyo del COI (de los JO de París recibió 7,600 mdd, de los cuales el 90%, 6,840, distribuye en los CONS y las FI, y otras) y la comercialización, lo cual podría manifestarse en una fisura en las relaciones.
En el flujo del tiempo en el que las generaciones aparecen y desaparecen los Juegos Olímpicos, en 131 años de historia, se han transformado en armonía con los cambios de la sociedad mundial, la política, ciencia, tecnología. La mayor transformación se produjo con Juan Antonio Samaranch Torelló (17-08-1920, Barcelona – 21-04-2010, Barcelona), presidente del Comité Olímpico Internacional de 1980 a 2001, con la mayor influencia en la historia después de Pierre de Coubertin. Por la profunda visión universal del diplomático Samaranch, su habilidad política, financiera, hoy el COI recibe ganancias de miles de mdd, su cualidad de espondórofo, mensajero de paz, cuando la Guerra Fría había producido los boicots en Moscú 80 y Los Angeles 84 —hay mucha tela que cortar porque en California se fabricó una atmósfera de hostilidad a Rusia incluso con alarmas aéreas, y propiamente no fue boicot, sino una invitación y advertencia amenazante a no asistir—, su enfoque revolucionario de modernidad que hizo desaparecer el vocablo amateur en los JO al incorporar a los profesionales, como el Dream Team en Barcelona 92 y la suma de famosos tenistas y pedalistas.
Gracias a él, Barcelona no sólo fue sede, sino que su acción con las ideas del pensador y filósofo del deporte José María Cagigal se construyó la plataforma de despegue del deporte español a los planos más elevados. Dejó el terreno abonado para que China se incorporase al movimiento olímpico. Durante su ejercicio se crearon dos instituciones importantes, el Tribunal Superior del Deporte y la Agencia Mundial Antidopaje, AMA, cuyo primer presidente fue el exnadador Dick Pound, de Canadá, 6º en 100 m libres en Roma 60, vicepresidente del COI, lo citó por la curiosidad poco divulgada de que fue Pound el abogado defensor del sprinter Ben Johnson, descalificado de los 100 m planos en Seúl, había triunfado con 9’79”, RM, tras descubrirse el empleo de sustancias prohibidas, estanozolol.
Hoy, el COI, como siempre, antes y después, enfrenta una lucha sin fin y sin que jamás vaya a coronar el éxito contra la trampa. Una sociedad de complejidad intensa en función a los más de 9,500 millones que habrá en los próximos tres años, salud, alimentación, educación, trabajo, medio ambiente. La exnadadora Kirsty Coventry, de 41 años, llega a la titularidad del COI, por la lealtad de la mayoría de sus miembros con la raíz de los valores olímpicos, mismos que descartaron al exatleta Sebastian Coe; su arrogancia y rusofobismo recibieron un fuetazo. Coventry necesitará una buena dosis de diplomacia y mayor apertura a la ciencia para resolver las contradicciones y conflictos actuales, como la elegibilidad de los atletas transgénero y otro(a)s con diferencias en su desarrollo sexual. Acaso estrechar los vínculos con las FI, creadas con la visión de Coubertin, que crecen y fortalecen su poder económico con el apoyo del COI (de los JO de París recibió 7,600 mdd, de los cuales el 90%, 6,840, distribuye en los CONS y las FI, y otras) y la comercialización, lo cual podría manifestarse en una fisura en las relaciones.
*Por su interés, reproducimos este artículo de Auturo Xicoténcatl, publicado en Adrenalina