El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha defendido que los valores fundamentales de Europa deben mantenerse firmes incluso en un contexto internacional marcado por la inestabilidad y los conflictos. El líder del Ejecutivo ha insistido en que la Unión Europea debe seguir apostando por un orden internacional basado en reglas, especialmente tras el aumento de las tensiones en Oriente Próximo.
En una reciente entrevista, Sánchez recordó que abandonar esos principios supondría volver a un escenario de “desorden internacional”, algo que en el pasado condujo al continente europeo a conflictos devastadores. “El mundo de ayer es el mundo sin reglas”, afirmó, subrayando que Europa debe evitar repetir errores históricos.
Sus palabras llegan después de las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sobre los cambios en el sistema internacional. Sánchez señaló que no ha hablado con ella recientemente, aunque sí mantuvo una conversación con el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Según explicó, se siente más cercano a la postura de Costa, quien ha defendido la necesidad de preservar un sistema internacional basado en normas.
Para el presidente español, el continente debe seguir siendo un referente en diplomacia, cooperación y multilateralismo, valores que han guiado el proyecto europeo desde su creación.
Durante su intervención, Sánchez también planteó la necesidad de impulsar un multilateralismo renovado que permita afrontar los grandes retos globales. En este sentido, volvió a defender una propuesta que ya presentó anteriormente ante el Consejo de Seguridad de la ONU: eliminar el derecho de veto de los miembros permanentes.
Según el presidente, esta medida permitiría fortalecer la capacidad de las instituciones internacionales para actuar ante crisis globales. Sánchez considera que la actual situación de inestabilidad está vinculada, en parte, a las tensiones entre grandes potencias como Estados Unidos y Rusia.
Además, el jefe del Ejecutivo defendió la ampliación del sistema internacional con una mayor participación de países como India, Brasil o naciones africanas, con el objetivo de construir una gobernanza global más representativa.
En paralelo, el presidente rechazó participar en cualquier estrategia de rearme nuclear tras los recientes anuncios sobre el fortalecimiento del arsenal nuclear francés. “No queremos un mundo más nuclear”, afirmó, reiterando su apuesta por la diplomacia y la cooperación internacional como herramientas principales para resolver conflictos.
Sánchez también destacó el llamado “poder blando” de Europa, es decir, su capacidad para influir a través de la cooperación, el diálogo y la defensa de valores democráticos.
En el ámbito interno, el presidente criticó la postura del Partido Popular y de Vox, a quienes acusó de mantener una posición de “rechazo constante” ante las iniciativas del Gobierno. Según explicó, incluso se han opuesto a la declaración institucional en la que el Ejecutivo defendía el “no a la guerra” tras los recientes ataques en Oriente Próximo.
Sánchez negó que la postura del Gobierno responda a intereses electorales y aseguró que su posición es coherente con la adoptada en conflictos recientes como los de Gaza o Ucrania.
El presidente también abordó cuestiones de política nacional. Aseguró que el Ejecutivo trabaja en un plan de respuesta económica ante las consecuencias de la crisis internacional y reafirmó su intención de continuar la legislatura sin adelantar elecciones.
Para Sánchez, España debe seguir proyectando estabilidad y liderazgo en Europa, especialmente en un momento en el que la incertidumbre internacional obliga a reforzar la cooperación entre países y la defensa de los valores democráticos.