El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha criticado este domingo la decisión del Tribunal Supremo de autorizar una manifestación celebrada el sábado en Tel Aviv contra la ofensiva militar israelí en Irán y Líbano.
En un mensaje publicado en redes sociales, Netanyahu consideró “increíble” que se permitiera la protesta mientras, según denunció, existen restricciones para que los judíos recen en el Muro de las Lamentaciones durante las festividades religiosas.
“Mientras se restringe a los judíos la posibilidad de rezar en el Muro de las Lamentaciones durante las fiestas, el Tribunal Supremo autoriza una manifestación de la izquierda en Tel Aviv”, señaló el mandatario.
El jefe del Gobierno israelí subrayó que la libertad de manifestación es importante, pero aseguró que la libertad de culto también debe ser protegida. Además, recordó que en tiempos de guerra las medidas de seguridad deben ser determinadas por el Comando del Frente Interno.
La protesta tuvo lugar en la plaza Habima de Tel Aviv después de que el Supremo impidiera que la Policía disolviera concentraciones de menos de 600 personas en esa ciudad y de menos de 150 en Jerusalén, Haifa y Kefar Saba. Sin embargo, durante la manifestación se produjeron momentos de tensión cuando agentes policiales intervinieron alegando que se había superado el límite de asistentes, lo que llevó a declarar la protesta ilegal.
Las declaraciones de Netanyahu provocaron una rápida reacción de la oposición. El líder opositor, Yair Lapid, acusó al primer ministro de “incitar a la violencia en tiempos de guerra” y de intentar dividir a la sociedad israelí.
Lapid criticó que el mandatario arremeta contra el Tribunal Supremo mientras continúan las operaciones militares y los trabajos de rescate tras los últimos ataques.
También el dirigente de Azul y Blanco, Benny Gantz, pidió a Netanyahu que deje de “sembrar división” y recordó que el país se enfrenta a un conflicto contra Irán, no contra el sistema judicial.
Por su parte, el líder del partido Los Demócratas, Yair Golan, aseguró que el primer ministro está “en pánico” por la situación de la guerra y por el descenso de apoyo en las encuestas a pocos meses de las elecciones previstas para otoño de 2026. Según Golan, la ciudadanía israelí está “cansada” del actual liderazgo político.