Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, diferentes organizaciones y colectivos han vuelto a reclamar avances reales en igualdad bajo el lema de ONU Mujeres Derechos, justicia y acción para todas las mujeres y niñas. Diversas entidades han aprovechado la fecha para denunciar las desigualdades persistentes que afectan a mujeres en distintos ámbitos sociales y laborales.
El Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia ha querido visibilizar la situación de las mujeres vinculadas al mundo de la discapacidad, desde las propias mujeres con discapacidad hasta cuidadoras y profesionales del ámbito sociosanitario. El organismo destaca que muchas de estas mujeres sufren una doble discriminación que limita sus oportunidades laborales y económicas.
Los datos reflejan esta desigualdad: las mujeres con discapacidad ganan de media 8.710 euros menos al año que los hombres sin discapacidad y su tasa de empleo apenas alcanza el 29,8%, muy lejos del 47% del conjunto de mujeres en España. Varias organizaciones han alertado de que estas cifras evidencian una brecha estructural difícil de superar sin políticas específicas.
Otras entidades, como la Fundación CERMI Mujeres o la Confederación Estatal de Personas Sordas, han denunciado barreras en el acceso a la justicia, la educación y la participación social. En encuentros como la jornada Mujeres en el autismo también se han señalado obstáculos cotidianos que afectan a derechos, oportunidades y bienestar de muchas mujeres y sus familias.
La desigualdad también se mantiene en el ámbito laboral y económico. Informes recientes subrayan que factores como la edad, la discapacidad, las responsabilidades familiares o la violencia de género pueden acumularse en una misma persona, generando situaciones de vulnerabilidad más profundas y dificultando la inclusión en el mercado de trabajo.
Además, la brecha persiste incluso en la vejez: las mujeres mayores de 65 años reciben en España pensiones un 29,2% inferiores a las de los hombres. A nivel internacional, organizaciones sociales recuerdan que la desigualdad de género sigue siendo una realidad global, con millones de mujeres afectadas por la pobreza, la falta de educación o la violencia, lo que refuerza la necesidad de impulsar políticas públicas que garanticen derechos y oportunidades para todas.