La elección del ayatolá Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de Irán ha provocado una rápida ola de felicitaciones y muestras de lealtad dentro del aparato del Estado iraní. El Ejército, responsables judiciales y destacados dirigentes del régimen han expresado públicamente su respaldo al sucesor del fallecido Alí Jamenei.
Las Fuerzas Armadas de Irán aseguraron en un comunicado que continuarán defendiendo el sistema de la República Islámica y prometieron fidelidad al nuevo líder supremo, a quien reconocen como comandante en jefe. En el mensaje destacaron también el legado de su padre, al que atribuyen haber convertido al país en un referente en la lucha contra la opresión.
Entre las primeras figuras en felicitar al nuevo dirigente estuvo Alí Lariyani, presidente del Consejo de Seguridad Nacional iraní y uno de los nombres que aparecían en las quinielas para suceder al anterior líder. Lariyani destacó que Mojtaba Jamenei “creció en la escuela del liderazgo” y expresó su confianza en que guíe al país hacia una nueva etapa de desarrollo.
También el jefe del poder judicial, Gholamhosein Mohseni-Ejei, celebró el nombramiento y lo calificó como un motivo de esperanza para la nación iraní, aunque advirtió del contexto de tensión internacional que atraviesa el país.
En el ámbito político, el vicepresidente primero Mohamad Reza Aref subrayó las cualidades personales del nuevo líder y pidió unidad nacional y obediencia al liderazgo para afrontar las circunstancias actuales.
Otro de los nombres mencionados como posible sucesor, Hasán Jomeini, nieto del fundador de la República Islámica, también expresó su apoyo y llamó a proteger al país frente a lo que describió como agresiones externas.
La elección de Mojtaba Jamenei fue aprobada por la Asamblea de Expertos, apenas diez días después de la muerte de su padre en los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos en territorio iraní.
El nombramiento se produce en un momento de máxima tensión regional. Mientras Donald Trump ha advertido de que el nuevo líder necesitará el visto bueno de Washington para mantenerse en el poder, el Gobierno israelí ha prometido impedir su consolidación al frente de la República Islámica.