En medio del impacto emocional causado por el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, una noticia ha conseguido aliviar parte del dolor colectivo. Boro, el perro que se encontraba desaparecido desde el siniestro, ha sido localizado con vida tras varios días de intensa búsqueda. El rescate lo llevaron a cabo los bomberos forestales del Plan Infoca, pertenecientes a la Agencia de Emergencias de Andalucía.
Boro viajaba en uno de los trenes accidentados junto a su dueña y la hermana de esta. Ambas resultaron heridas y fueron evacuadas tras el choque. En ese momento de confusión, el animal huyó del lugar. El ruido, el caos y la presencia de numerosos equipos de emergencia provocaron que el perro se desorientara y se adentrara en la zona rural cercana.
Durante días, su paradero fue incierto. La familia vivió con angustia cada hora de espera. El miércoles, efectivos de la Guardia Civil lograron localizarlo cerca del punto del accidente. Sin embargo, al intentar acercarse, Boro escapó de nuevo, lo que obligó a reforzar el operativo.
Finalmente, en la mañana del jueves, los bomberos del Infoca consiguieron capturarlo con cuidado y sin causarle daño. El animal se encontraba asustado, pero estable. La noticia fue recibida con alivio tanto por la familia como por quienes habían seguido el caso desde el primer momento.
La localización de Boro no fue fruto del azar. Detrás hubo coordinación, constancia y sensibilidad. Desde primera hora del miércoles, miembros de PACMA, acompañados por la Guardia Civil, participaron en la búsqueda tras obtener autorización para acceder a la zona restringida del siniestro. Junto a ellos estuvo presente la portavoz de la familia, que no dejó de insistir en la importancia de seguir buscando.
Las imágenes difundidas por el Plan Infoca, donde se ve a los bomberos junto al perro, se difundieron rápidamente en redes sociales. Para muchas personas, el rescate de Boro se convirtió en un símbolo de esperanza dentro de un contexto marcado por la tragedia y la pérdida de vidas humanas.
Este episodio también ha puesto en valor la dimensión humana de los equipos de emergencia. A pesar de la dureza del operativo y del entorno, los profesionales no dejaron de atender una demanda cargada de emoción. No se trataba solo de encontrar a un animal, sino de ofrecer consuelo a una familia golpeada por el accidente.
Boro será ahora revisado por veterinarios y, si su evolución es favorable, podrá reencontrarse con su dueña en los próximos días. Su historia recuerda que, incluso en los momentos más difíciles, la empatía y el compromiso pueden abrir espacio a noticias que reconfortan. En medio del dolor, el rescate de Boro devuelve, aunque sea por un instante, la confianza en la solidaridad y el cuidado compartido.