La Policía Nacional ha llevado a cabo una importante operación en Asturias que ha culminado con la desarticulación de ‘Zazagang’, una organización juvenil violenta integrada por menores de edad. La actuación se ha saldado con la detención de diez jóvenes en las localidades de Oviedo y Gijón, poniendo fin a la actividad de un grupo que, según los investigadores, mantenía una estructura organizada y una fuerte vinculación con el entorno de bandas juveniles violentas.
La investigación comenzó tras detectarse varios episodios de agresiones y actos intimidatorios protagonizados por menores en las inmediaciones de centros educativos. Los agentes observaron un patrón común en estos incidentes y comenzaron a recopilar información que permitió identificar a los presuntos responsables. Con el paso de los meses, las pesquisas revelaron la existencia de un grupo con normas internas muy marcadas y una clara orientación hacia actividades delictivas.
Según la investigación policial, los integrantes de la banda tenían edades comprendidas entre los 13 y los 17 años y seguían una estricta disciplina interna. Además, utilizaban las redes sociales para reforzar la cohesión del grupo y exhibir imágenes y vídeos en los que aparecían armas blancas y otros objetos utilizados para intimidar a posibles rivales o para aumentar su notoriedad.
Durante los registros efectuados por los agentes se incautaron diversos materiales, entre ellos machetes, hachas, bates de béisbol, dispositivos electrónicos y armas simuladas. Los detenidos están siendo investigados por delitos relacionados con organización criminal, robos violentos, alteración del orden público y agresiones contra otros menores.
Las autoridades consideran especialmente preocupante la implicación de adolescentes en este tipo de estructuras, ya que algunas de las acciones violentas eran utilizadas como pruebas o rituales de acceso al grupo. Además, varios menores identificados durante la operación no podrán ser procesados penalmente debido a su edad.
La desarticulación de ‘Zazagang’ supone un importante golpe contra la delincuencia juvenil organizada y refuerza el trabajo de prevención que las fuerzas de seguridad desarrollan para proteger a los jóvenes frente a dinámicas de violencia y captación por parte de bandas.