El operativo que acabó con la localización del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ‘El Mencho’, se basó en una cadena de trabajo clásico de inteligencia: identificación de un hombre de confianza, vigilancia dirigida, cruce de información entre servicios y un golpe operativo rápido para evitar la dispersión del objetivo, según explicó este lunes Ricardo Trevilla, secretario de Defensa de México.
Las Fuerzas detectaron primero a un integrante del entorno íntimo de la pareja sentimental del cabecilla. Esa persona, identificada como vínculo directo con el núcleo del grupo, permitió a los investigadores acotar movimientos y contactos. Con ese punto de anclaje, los servicios militares pusieron en marcha vigilancia física y seguimiento de comunicaciones, que resultaron determinantes para fijar la ubicación exacta.
Trevilla subrayó que, además de la inteligencia propia, fue clave el intercambio de información con el país norteamericano: alertas, verificación de datos y corroboración de patrones operativos aceleraron la localización. Esa cooperación internacional permitió transformar una pista en una dirección fiable para la acción táctica.
Con la ubicación confirmada, se organizó un dispositivo conjunto: unidades especiales del Ejército y de la Guardia Nacional, apoyadas por una fuerza aeromóvil con helicópteros. La llegada al lugar derivó en un enfrentamiento. Fuentes oficiales informan de un intercambio de disparos, muertes entre los agresores y la incautación de armamento pesado, incluidos lanzacohetes.
Según la versión oficial, el cabecilla y su grupo se internaron en zona boscosa tras el primer choque. La presión militar impidió que llegaran a emplear parte del arsenal que portaban. En el perímetro final fueron localizados: varios resultaron heridos —entre ellos el propio líder— y al menos dos fueron detenidos. Los militares evacuaron a los heridos para su identificación y traslado.
En el operativo también perdió la vida Hugo H. ‘El Tuli’, señalado por las autoridades como la mano derecha encargada de las respuestas violentas del grupo (bloqueos, incendios y ataques). En su poder se encontraron importantes cantidades de dinero y material logístico.
La gravedad de los disturbios obligó a reforzar el despliegue en la región: se ordenó el envío de más tropas para estabilizar Guadalajara y sus alrededores, lo que, según Defensa, permitió recuperar la calma de manera progresiva.
La investigación sigue abierta y la identificación del líder fue verificada por la Agencia de Investigación Criminal (AIC), dependiente de la Fiscalía General de la República (FGR), que ya ha tomado el relevo en las diligencias. En paralelo, las autoridades analizan el material incautado y la cadena de inteligencia que permitió la operación para documentar responsabilidades y refinar protocolos.