La hermana del rey Felipe IV, a pesar del difícil momento que atraviesa en su vida sentimental, se mostró sonriente en el evento
Casi una semana después del encuentro familiar en el Palacio Real de El Pardo para celebrar el 18º cumpleaños de la princesa Leonor, la Infanta Cristina ha hecho una aparición en un evento muy especial. Como patrona vitalicia de la Fundación Gala-Salvador Dalí, la hermana del Rey Felipe VI ha presidido la inauguración institucional de la exposición..
Esta exhibición, el ‘Crist de Portlligat‘ en Figueres, Girona, permite ver por primera vez en España, desde 1952, una de las obras más destacadas del genial pintor catalán, Salvador Dalí: El Cristo de San Juan de la Cruz.
Su regreso a la escena pública se caracterizó no solo por su elegancia, vistiendo un atuendo completamente negro y luciendo un broche de Dalí que perteneció a su madre, la Reina Sofía, sino también por su sonrisa, que refleja lo bien que está a pesar de las dificultades en su proceso de divorcio con Iñaki Urdangarín.
La Infanta Cristina, ha dado marcha atrás y ha paralizado el proceso de divorcio con Urdangarín, a pesar del anuncio de que habían llegado a un acuerdo satisfactorio para ambas partes y que la firma de la disolución conyugal ante notario se efectuaría este mes de noviembre, según la revista Lecturas.
El motivo detrás de esta decisión no parece estar relacionado con cuestiones económicas, sino más bien con la negativa de la hermana del Rey a que Iñaki se case con Ainhoa Armentia y a que la nueva pareja de su exmarido conozca a sus hijos.
A pesar de su sonrisa, Cristina no ha podido ocultar cierto nerviosismo durante parte del evento. Según Europa Press, la hija del emérito fue captada en varias ocasiones jugueteando con sus anillos, incluyendo la alianza de casada, que tocó repetidamente como si quisiera asegurarse de que todavía la lleva puesta.