La deuda pública de España ha experimentado el mayor incremento entre las grandes economías desarrolladas desde la crisis financiera de 2007, según el último análisis elaborado por la OCDE. El organismo internacional muestra su preocupación por el avance generalizado del endeudamiento y por la dificultad de muchos países para reducir sus déficits públicos.
En el caso español, la deuda ha aumentado en 67 puntos porcentuales respecto al PIB desde el inicio de la crisis financiera, situándose actualmente alrededor del 109% del producto interior bruto. Aunque este nivel se encuentra en la media de la OCDE, el ritmo de crecimiento ha sido superior al registrado por otras economías importantes como Estados Unidos, Japón o Francia.
Los expertos atribuyen este incremento a varios factores acumulados durante los últimos años: las consecuencias de la crisis financiera, el impacto económico de la pandemia, el aumento del gasto social y sanitario, y las nuevas exigencias presupuestarias derivadas del contexto internacional.
A pesar de ello, algunos países como Suiza, Alemania o Países Bajos han conseguido reducir sus niveles de deuda en este mismo periodo.
La organización internacional advierte de que los países desarrollados afrontan un escenario especialmente complejo para sanear sus cuentas públicas. El envejecimiento de la población, el incremento del gasto en pensiones y sanidad, así como el aumento previsto en inversión militar y defensa, presionan cada vez más las finanzas estatales.
Según la OCDE, los esfuerzos actuales para contener la deuda siguen siendo “modestos” en comparación con los grandes ajustes aplicados tras la crisis financiera de hace más de una década. En el caso de España, el compromiso de reducción del déficit previsto para los próximos años es notablemente inferior al realizado entre 2010 y 2015.
Además, el contexto geopolítico internacional obliga a muchos países miembros de la OTAN a plantear un importante incremento del gasto militar, lo que añade nuevas tensiones presupuestarias.
Los analistas consideran que el gran reto para España y para otras economías desarrolladas será encontrar un equilibrio entre mantener el crecimiento económico, proteger el gasto social y contener unos niveles de deuda que siguen siendo históricamente elevados.