El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento para la economía española, estimando una expansión del 2,3% en 2026 y del 1,9% en 2027. Estas cifras mejoran los cálculos anteriores y confirman una desaceleración frente al 2,9% estimado para 2025, aunque mantienen a España como una de las economías más dinámicas del entorno desarrollado.
Pese a la moderación del crecimiento, España se consolidará como la gran economía europea con mejor desempeño en 2026, casi duplicando el ritmo de expansión de la zona euro y situándose muy cerca de Estados Unidos. Incluso supera la previsión del propio Gobierno español para este año, aunque el avance previsto para 2027 sería el más bajo desde 2014, excluyendo la caída provocada por la pandemia.
En el contexto internacional, solo Estados Unidos crecería por encima de España, mientras que la zona euro avanza a un ritmo más contenido, afectada por problemas estructurales, el impacto del encarecimiento energético y una menor intensidad de la inversión tecnológica. Alemania, Francia e Italia muestran mejoras moderadas, pero continúan rezagadas frente al dinamismo español.
A escala global, el FMI prevé un crecimiento mundial del 3,3% en 2026 y del 3,2% en 2027. Las economías avanzadas crecerán de forma más limitada, mientras que las emergentes mantendrán tasas superiores. China e India seguirán aportando una parte relevante del crecimiento mundial, con revisiones al alza especialmente en el corto plazo.
El FMI subraya que este escenario responde al equilibrio entre factores negativos, como las tensiones comerciales, y elementos positivos, entre los que destaca el aumento de la inversión en tecnología, incluida la inteligencia artificial (IA). La IA se perfila como uno de los motores que sostienen la actividad económica global, compensando la desaceleración en otros sectores y apoyando la productividad.
No obstante, la institución advierte de riesgos a la baja: una posible reevaluación de las expectativas en torno a la IA podría frenar la inversión y provocar correcciones en los mercados financieros. Aun así, el FMI señala que, si la adopción de la inteligencia artificial se acelera y se traduce en ganancias reales de productividad, podría convertirse en un factor decisivo para impulsar un crecimiento más sólido y sostenible a medio y largo plazo.