¿Dónde está el gerente de España?

5 de marzo de 2026
2 minutos de lectura

«La libertad es un bien que se posee cuando se está dispuesto a defenderlo siempre». — Mario Vargas Llosa

Como bien advertía Miguel de Unamuno, «el modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura», y en la gestión pública española actual, parece que hemos agotado la cuota de golpes erráticos sobre el hierro frío. La crisis de liderazgo que atraviesa el país no es solo una cuestión de carisma o de retórica parlamentaria; es, fundamentalmente, un vacío de gestión técnica y estratégica. Mientras que el líder tiene la misión de manejar el cambio, el gerente debe poseer la capacidad de manejar la complejidad. Cuando un Estado carece de ambas figuras, o cuando quien ostenta el poder ignora sus funciones básicas, el proyecto nacional se desmorona por decisión, consciente o inconsciente, de la gente.

Un país, al igual que cualquier estructura organizativa de alto nivel, requiere de una visión clara y de una ejecución impecable. El liderazgo arrastra cuando el seguidor percibe capacidad, empatía, relevancia en el proyecto e involucramiento total. Sin embargo, en el escenario político actual, estas percepciones se han erosionado. El liderazgo fenece cuando se convierte en una sombra de sí mismo, y la desgracia de España es que se está quedando sin la guía del líder y sin el rigor del gerente. No hay plan sin presupuesto, pero tampoco hay presupuesto que sobreviva a la falta de planificación.

La dicotomía entre el rumbo y la ejecución

En primer lugar, el líder debe señalar el rumbo y ubicar la bandera en lo más alto del camino del cambio. Por su parte, el gerente es quien planifica los pasos técnicos para llegar a esa meta, formula los presupuestos y organiza los recursos. Un buen líder motiva y alinea a los seguidores, convenciendo incluso a los extraños de la bondad del destino propuesto. El gerente, en cambio, es quien nombra al personal bajo criterios de eficiencia, distribuye tareas, supervisa la labor del equipo y resuelve problemas cotidianos.

El problema radica en que, desde las altas esferas de la administración, se observa una negación de la gerencia. Se juega con el presupuesto según intereses partidistas, no se organiza con visión de Estado y se acierta poco en la designación de personal técnico, rodeándose a menudo de figuras que no aportan soluciones, sino que «corren la arruga» ante los problemas estructurales. El ejemplo y el testimonio de vida, fundamentales para sostener cualquier liderazgo, han sido sustituidos por una narrativa de palabras vacías que no logran ocultar la ausencia de resultados tangibles.

El renacer de la voluntad política

Si realmente existiera un liderazgo sólido en las instituciones españolas, este se habría rodeado de gerentes brillantes y de una dirección eficiente. Hoy, ante un rumbo difuso y una gestión que parece ignorar las leyes de la lógica administrativa, la nación espera por un despertar. Como señalaba Gabriel García Márquez, «la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla», y la historia recordará este periodo como uno de inacción gerencial si no se produce un cambio de timón inmediato.

Este análisis no es una mera crítica, sino un ejercicio de observación técnica sobre la praxis política. La solución para España no reside únicamente en cambiar de nombres, sino en profesionalizar la gestión pública. Se requiere que las funciones de liderazgo y gerencia se ejecuten con arrojo y dignidad. Un país no puede ser conducido solo con promesas; necesita de la técnica, del respeto por los presupuestos y de la valentía de quienes, al verse incapaces de gestionar la complejidad del Estado, prefieran dar un paso al lado por el bien común. El verdadero acto de servicio es saber cuándo la renuncia es el camino más patriótico para permitir el renacer de la voluntad nacional.

«El que no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra». — Sócrates.

Doctor Crisanto Gregorio León

Profesor Universitario

No olvides...

¿Primacía del apellido materno?

«La antropología nos enseña que el mundo es una construcción de las madres». — Gabriel García Márquez…

El Palacio de las Salesas

La crisis institucional y el asedio del lawfare…

La estridulación de los grillos machos

Noche de grillos; Aneih, Ajurb y Atnafele «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades,…

Joselimar y el diablo: una feria pública

"El rostro es el espejo del alma, y los ojos confiesan en silencio los secretos del corazón". — San Jerónimo…