El presidente de Bulgaria, Rumen Radev, anunció este lunes su dimisión tras nueve años en el cargo, en un momento de fuerte inestabilidad política. El país se encuentra sin Gobierno desde diciembre, cuando el Ejecutivo dimitió tras intensas protestas ciudadanas motivadas, entre otras razones, por la introducción del euro y el temor a un aumento del coste de la vida.
En una declaración televisada, Radev se dirigió por última vez a la población y reconoció las limitaciones de su mandato. «Me gustaría pedir perdón por lo que no pude lograr», afirmó, añadiendo que su convicción de que Bulgaria puede superar la crisis ha sido una de las razones principales de su decisión de abandonar la presidencia.
En los últimos días se había especulado con la posibilidad de que Radev renunciara para lanzar un nuevo proyecto político de cara a las elecciones anticipadas, previstas para marzo o abril. Serán los octavos comicios desde 2021, reflejo de una etapa prolongada de inestabilidad institucional en el país balcánico.
El presidente comunicó que presentará formalmente su dimisión ante el Tribunal Constitucional y que su mandato, que debía finalizar en enero de 2027, será asumido por la vicepresidenta Iliana Yotova. Ella será la encargada de nombrar un primer ministro técnico, liderar un Gobierno interino y fijar la fecha de las elecciones legislativas.
Radev, antiguo general considerado prorruso, recordó que desde 2021 se vio obligado a designar gobiernos interinos en siete ocasiones para salvaguardar el Estado y el interés público. Aunque destacó que Bulgaria ha culminado su integración europea con la entrada en Schengen y la Eurozona, reconoció que estos logros no han traído estabilidad ni satisfacción a una ciudadanía cada vez más desconfiada.
El ya dimitido presidente defendió la necesidad de un nuevo contrato social que devuelva la ilusión a la población y denunció la corrupción de la clase política. Inspirado por las protestas masivas de finales de 2025, advirtió de que «nuestra democracia no sobrevivirá si la dejamos en manos de corruptos y extremistas», dejando entrever su posible candidatura en las próximas elecciones legislativas.