La Selección Argentina se prepara para afrontar uno de los desafíos más exigentes de su historia reciente. El año 2026 no será uno más: será el momento de defender la corona mundial conquistada en Qatar 2022. Ser campeón implica prestigio, pero también presión, expectativas y la obligación constante de demostrar que aquel logro no fue casualidad. Con una base sólida, algunos cambios inevitables y un calendario de alto voltaje, la Albiceleste se enfrenta a un camino tan ilusionante como complejo.
La condición de vigente campeón acompaña a Argentina en cada partido, en cada convocatoria y en cada análisis. Ya no es la selección que buscaba volver a la cima, sino la que debe sostenerse en ella.
El primer gran examen oficial de 2026 llegará pronto y sin margen para errores. Argentina disputará la Finalissima frente a Selección de España, un duelo entre campeones continentales que se jugará en marzo, en el Estadio Lusail de Qatar. No será un simple partido: será una medida real del nivel competitivo del equipo frente a una de las selecciones más fuertes de Europa.
Este encuentro marcará el inicio de un año cargado de exigencia. Antes del Mundial, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni disputará partidos amistosos cuya sede y rivales aún no están definidos. La preparación será clave, especialmente teniendo en cuenta que el debut mundialista llegará en junio, con un grupo que exigirá concentración y regularidad desde el primer día, según El Observador.
El objetivo inicial será claro: superar la fase de grupos y evitar sobresaltos. Pero en una Copa del Mundo ampliada, cualquier cruce puede convertirse en una final anticipada. Defender el título implica no conceder ventajas.
La Argentina de 2026 mantiene una base reconocible respecto a Qatar 2022, pero el paso del tiempo también deja huella. Algunos referentes han cambiado de club, otros llegan con más experiencia y aparecen jóvenes talentos que piden paso. El equilibrio entre continuidad y renovación será uno de los grandes retos de Scaloni.
La figura de Lionel Messi sigue siendo central. Su presencia genera ilusión, liderazgo y confianza, aunque el propio capitán ha dejado claro que su participación dependerá de sensaciones físicas y personales. La gestión de su rol será tan importante como su talento dentro del campo.
A su alrededor, nombres como De Paul, Enzo Fernández, Julián Álvarez o Mac Allister aportan jerarquía, mientras que futbolistas más jóvenes comienzan a ganar espacio. El desafío será sostener la identidad colectiva, esa que convirtió a Argentina en un equipo sólido, competitivo y emocionalmente fuerte.
En definitiva, 2026 pondrá a prueba algo más que un título. Pondrá a prueba la madurez de un proyecto, la capacidad de reinventarse sin perder esencia y la fortaleza mental para convivir con la etiqueta de campeón. Porque llegar a la cima es difícil, pero permanecer en ella lo es aún más.