El futuro del estrecho de Ormuz, uno de las rutas marítimos más importantes del planeta, podría cambiar de forma significativa. Omán prepara una propuesta para implantar un sistema de tasas a los buques que atraviesen esta vía estratégica, una iniciativa que llega después del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán y del bloqueo temporal del paso por parte de los iraníes.
La medida supondría un cambio sin precedentes respecto al funcionamiento habitual del estrecho, considerado hasta ahora una ruta internacional de libre navegación para el transporte de petróleo y gas desde el golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.
Según diversas informaciones, Omán ya ha elaborado un plan que prevé el cobro de tasas a las compañías navieras por utilizar el estrecho de Ormuz. La propuesta será presentada a Estados Unidos y a otros aliados occidentales con el objetivo de establecer un nuevo modelo de gestión para esta infraestructura marítima.
El planteamiento llega en un contexto marcado por la creciente tensión regional y por el impacto que tuvo el cierre inmediato del estrecho durante la reciente guerra por parte de Irán. Una decisión que provocó fuertes alteraciones en el comercio internacional y disparó los precios del petróleo y del gas en los mercados energéticos
Desde el final del conflicto, responsables iraníes han manifestado públicamente su intención de obtener un beneficio económico del control que ejercen sobre Ormuz.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico, convirtiéndose en el principal punto de salida para buena parte de las exportaciones energéticas de países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Catar e Irak.
Cada día transitan por esta vía millones de barriles de petróleo y grandes cantidades de gas natural licuado, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento tiene un impacto inmediato sobre la economía mundial.
Si finalmente prospera la propuesta impulsada por Omán, las compañías navieras deberán asumir un nuevo coste para atravesar una de las rutas comerciales más estratégicas del planeta, lo que podría modificar tanto los costes del transporte marítimo como el mercado internacional de la energía.