Alberto Núñez Feijóo ha advertido que la Ley de Memoria Democrática provocará la entrada de 2,5 millones de nuevos ciudadanos en año y medio. Para el líder del PP, esta cifra responde a una estrategia de Pedro Sánchez ante la pérdida de apoyos actuales. «Las cuentas no le salen», sentenció, acusando al presidente de intentar «fabricar nuevos votantes» para asegurar su futuro.
El Partido Popular califica este proceso como una «ingeniería electoral» sin precedentes. Feijóo destacó el enorme impacto internacional de esta medida, señalando que Buenos Aires podría llegar a sumar 640.000 nuevos electores, convirtiéndose en una de las circunscripciones clave si los trámites siguen su curso actual.
Por su parte, el portavoz popular Borja Sémper evitó prejuzgar el sentido del voto de los nuevos nacionalizados, aunque insistió en su peso político. «Son dos millones y medio potencialmente de nuevos electores. Y eso es relevante», afirmó, exigiendo que el proceso se realice bajo estrictas garantías legales.
Con estas declaraciones, el PP pone el foco en la gestión del censo electoral vinculándola a los intereses del Ejecutivo. Mientras el Gobierno defiende el derecho a recuperar la nacionalidad, la oposición insiste en cuestionar la oportunidad y la rapidez con la que se están resolviendo estas solicitudes antes de los próximos comicios.