Erling Haaland volvió a demostrar por qué es una de las grandes estrellas del fútbol mundial. El delantero lideró la victoria de Noruega frente a Irak en su estreno en el Mundial de 2026 con un doblete que no solo tuvo impacto en el marcador, sino también fuera del terreno de juego. La pasión de los aficionados fue tan intensa que llegó a ser detectada por instrumentos científicos.
Lo que parecía una simple celebración deportiva terminó convirtiéndose en una curiosa anécdota que ha dado la vuelta al mundo. Miles de seguidores noruegos vivieron el partido con una emoción desbordante después de muchos años esperando volver a ver a su selección en una Copa del Mundo. La euforia colectiva fue tal que incluso los sismógrafos registraron actividad durante los momentos más emocionantes del encuentro.
Según informó el instituto sismológico noruego, un dispositivo ubicado en la ciudad de Bergen detectó vibraciones en el suelo coincidiendo con los dos goles anotados por Haaland. Los expertos explicaron que cuando una gran cantidad de personas reacciona al mismo tiempo, saltando, celebrando y moviéndose de forma sincronizada, pueden generarse pequeñas ondas que los instrumentos más sensibles son capaces de captar.
El fenómeno no está relacionado con ningún terremoto real, sino con la enorme energía generada por los aficionados durante la celebración. Aun así, el dato refleja perfectamente la magnitud de la emoción que se vivió en el país escandinavo durante el partido.
La victoria tiene además un significado especial para Noruega. La selección regresa a un Mundial casi tres décadas después de su última participación, que tuvo lugar en Francia 1998. Para toda una generación de aficionados, esta edición representa una oportunidad histórica para volver a competir entre las mejores selecciones del planeta. Y si algo ha quedado claro tras el estreno, es que Haaland no solo hace vibrar a los estadios. También es capaz de hacer temblar literalmente el suelo cuando celebra sus goles junto a todo un país.