España inició su camino en el Mundial con más dudas que certezas. La selección española no pudo pasar del empate sin goles ante Cabo Verde en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Era un estreno esperado con ilusión, pero terminó dejando una sensación fría. La Roja tuvo la pelota, dominó durante muchos minutos y llevó el peso del partido, aunque le faltó profundidad, claridad y, sobre todo, acierto en los metros finales.
Cabo Verde, debutante en una Copa del Mundo, supo jugar sus cartas con inteligencia. Se protegió cerca de su área, mantuvo el orden defensivo y evitó cometer errores graves. España movía el balón de lado a lado, pero no encontraba espacios. El equipo de Luis de la Fuente mostró una versión espesa, con poca chispa y sin la velocidad necesaria para romper una defensa tan cerrada.
Las mejores ocasiones llegaron al final de la primera parte. Ferran Torres tuvo la más clara con un disparo al larguero, y después volvió a intentarlo, pero se encontró con un Vozinha muy seguro bajo palos. También Mikel Oyarzabal y Laporte buscaron el gol de cabeza, aunque sin éxito. Pedri intentó poner pausa y sentido al juego, mientras Cucurella fue de los más activos por la banda.
En la segunda mitad, España necesitaba un cambio de ritmo, pero la mejora no fue suficiente. La entrada de Lamine Yamal generó expectativa y dio algo más de electricidad al ataque, aunque Cabo Verde lo rodeó rápidamente cada vez que recibía. Nico Williams también apareció en el tramo final, pero con poco tiempo para cambiar el rumbo.
El empate aumenta la obligación de reaccionar. España mantiene su racha de partidos oficiales invicta, pero este resultado sabe a oportunidad perdida. El próximo duelo ante Arabia Saudí será clave para recuperar confianza antes de medirse a Uruguay.